10.26


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Jardine Des Cerises


· Uva: Negrette.

· Región: Occitania, Francia.

· Temperatura: 14 °C a 16 °C.


· Guarda: Hasta 3 años.


· Autor/a: Karely.


· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!



Una de mis cosas favoritas de que lleguen bodegas nuevas a Vinos Chidos es que sacan mi lado más ñoño. Me encanta investigar qué hay detrás de cada botella: la bodega, la uva, la región y, sobre todo, esas formas diferentes de hacer vino.

Domaine Labastidum está ubicada en el suroeste de Francia, para ser exacta, en Labastide-Saint-Pierre, donde el vino tiene una identidad muy marcada por su clima mediterráneo y por la cercanía a los Pirineos. La bodega trabaja desde una visión de viticultura ecológica y de mínima intervención, buscando que el viñedo tenga el mayor protagonismo posible. Cada decisión, desde el uso de levaduras indígenas hasta la elección de los recipientes de crianza, busca expresar el carácter más auténtico de sus vinos.

Jardin des Cerises está hecho con una sola variedad: Négrette, una uva que es un verdadero tesoro del suroeste francés. Su nombre viene del dialecto occitano negre, que significa "negro", haciendo referencia al intenso color de la piel de sus uvas. Sin embargo, esa apariencia poderosa engaña: en lugar de producir vinos pesados, la Négrette sorprende por su enorme expresión aromática, donde aparecen violetas, cerezas, frutos negros y un delicado toque a pimienta. Es una variedad que conquista más por su elegancia que por su fuerza.

Para elaborar este vino se ocupan racimos enteros y se hace a base de free run juice (o mosto flor). Para ponerlo en palabras sencillas, es literalmente el primer jugo que sale de las uvas por el solo peso de los racimos al acomodarse en el tanque, sin necesidad de prensarlas ni apretarlas mecánicamente. Esto asegura extraer la parte más pura, limpia y delicada de la fruta, dejando fuera los taninos potentes o amargos.

Este jugo pasa por una maceración de 6 meses buscando conservar al máximo la parte aromática y la frescura natural de la fruta, permitiendo que todos esos sabores a cereza se integren despacio. Después, el vino pasa 15 meses sobre sus lías en ánforas de gres. A diferencia de las barricas de roble, el gres o cerámica no le transmite al vino sabores a madera, tostados ni vainilla. Su función es mucho más sutil: permite que el vino respire lentamente mientras desarrolla una textura más envolvente y una complejidad natural, manteniendo siempre a la fruta en el centro del escenario.

Al final, Jardin des Cerises es un vino fresco y  frutal, de esos que se disfrutan sin tanta complicación, pero que nos recuerdan que detrás de las cosas que parecen más sencillas hay historias que vale mucho la pena descubrir.
Lo recomendamos tomar:

1. Un domingo de carne asada casera con la familia.
2. Comiendo un sándwich de Pulled Pork con pan brioche.
3. Escuchando “Demon Days” de Gorillaz.

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Les Fruits


· Uvas: Gros Manseng, Petit Manseng.

· Región: Labastide-Saint-Pierre, Francia.

· Temperatura: 05º a 08 °C..


· Guarda: Hasta 1 año.


· Autor/a: Sara.


· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!




Hay algo que nos preguntan mucho cuando llegan a las tiendas y que es una confusión muy importante aclarar: ¿tenemos vinos dulces? Si ya llevas algo de tiempo en el Club o ya has probado varios de nuestros vinos, es probable que tu respuesta sea “Si”. Pero hay otro concepto que en realidad describiría mejor a las etiquetas en las que estás pensando: frutalidad.

Cuando decimos que un vino es frutal, nos referimos a que predominan los aromas y sabores que nos recuerdan a frutas (como manzana verde, limón o maracuyá) en un vino que en boca se siente “seco”. En cambio, cuando un vino es dulce, hablamos de la sensación real en la lengua causada por el azúcar residual natural de la uva que quedó de la fermentación. Y ojo: esto no significa que les añadan azúcar refinada ni almíbares, el dulzor viene 100% de la propia madurez del fruto en el viñedo.

Les Fruits de Domaine de Maouries es el ejemplo perfecto de esto: un vino que SÍ es dulce, bien balanceado y lleno de personalidad, sin ponerle nada extra.

Está elaborado en el suroeste de Francia con un ensamble de dos uvas emblemáticas de la región: Gros Manseng y Petit Manseng. Estas varietales tienen el superpoder de madurar en la planta acumulando mucha concentración de azúcares sin perder su identidad.

Además de dulce, este vino es complejo, con notas muy marcadas a chabacano, puré de pera y frutos tropicales, acompañadas por matices terrosos y poco comunes como betabel y camote; y al final queda un toque herbal y mentolado que le da un respiro súper fresco.

Para sacarle el máximo provecho a un vino dulce como este, la clave está en salir de la idea convencional de guardarlo únicamente para el postre. Su perfil goloso y untuoso es increíble para jugar con los contrastes: pruébalo como aperitivo al inicio de una comida, acompáñalo con botanas saladas o especiadas (desde unos frutos secos tostados hasta platillos con toques picantes o agridulces) o tómalo simplemente como el pretexto perfecto para alargar la sobremesa en una tarde calurosa.

Mi recomendación de oro: tómalo súper frío (entre 5 y 8 °C, aprox. unos 20-25 minutos en el refri). La temperatura baja hace que el dulzor se sienta fresco y nada empalagoso, ayudando a resaltar ese lado aromático tan especial que tiene.

Creo que Maouries eligió el mejor nombre para este vino, su personalidad y sus perfiles. ¡Que lo disfrutes!


Lo recomendamos tomar:

1. En una tarde soleada de fin de semana en la alberca, el jardín o la terraza.
2. Comiendo alitas picantes estilo coreano.
3. Viendo Cuatro bodas y un funeral en AppleTV.

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Crostinis de Queso de Cabra, Portobellos Salteados y Tomillo Fresco
(entrada)


  • Esta receta marida con tu Jardin des Cerises.



Ingredientes:



- 1 baguette o pan de hogaza rebanado y tostado.
- 150 g de queso de cabra suave a temperatura ambiente.
- 2 hongos portobello grandes (o 200 g de champiñones) limpios y rebanados.
- 1 diente de ajo finamente picado.
- 1 cda de mantequilla sin sal y 1 cda de aceite de oliva.
- Unas ramitas de tomillo fresco.
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto.




PROCEDIMIENTO:


1. En un sartén a fuego medio-alto, calienta el aceite de oliva con la mantequilla. Agrega el ajo picado y los portobellos rebanados.

2. Saltea los hongos durante 6 a 8 minutos hasta que se doren bien y liberen sus jugos. Sazona con sal, pimienta negra y las hojas de tomillo fresco.

3. Unta una capa generosa de queso de cabra sobre las rebanadas de pan tostado.

4. Coloca encima los portobellos bien calientes con sus jugos y sirve al centro en un platón.