10.26


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Les Fruits


· Uvas:  Gros Manseng, Petit Manseng.

· Región:  Labastide-Saint-Pierre, Francia.

· Temperatura: 05º a 08 °C.

· Guarda: Hasta 1 año.


· Autor/a: Sara.

· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!



Hay algo que nos preguntan mucho cuando llegan a las tiendas y que es una confusión muy importante aclarar: ¿tenemos vinos dulces? Si ya llevas algo de tiempo en el Club o ya has probado varios de nuestros vinos, es probable que tu respuesta sea “Si”. Pero hay otro concepto que en realidad describiría mejor a las etiquetas en las que estás pensando: frutalidad.

Cuando decimos que un vino es frutal, nos referimos a que predominan los aromas y sabores que nos recuerdan a frutas (como manzana verde, limón o maracuyá) en un vino que en boca se siente “seco”. En cambio, cuando un vino es dulce, hablamos de la sensación real en la lengua causada por el azúcar residual natural de la uva que quedó de la fermentación. Y ojo: esto no significa que les añadan azúcar refinada ni almíbares, el dulzor viene 100% de la propia madurez del fruto en el viñedo.

Les Fruits de Domaine de Maouries es el ejemplo perfecto de esto: un vino que SÍ es dulce, bien balanceado y lleno de personalidad, sin ponerle nada extra.

Está elaborado en el suroeste de Francia con un ensamble de dos uvas emblemáticas de la región: Gros Manseng y Petit Manseng. Estas varietales tienen el superpoder de madurar en la planta acumulando mucha concentración de azúcares sin perder su identidad.

Además de dulce, este vino es complejo, con notas muy marcadas a chabacano, puré de pera y frutos tropicales, acompañadas por matices terrosos y poco comunes como betabel y camote; y al final queda un toque herbal y mentolado que le da un respiro súper fresco.

Para sacarle el máximo provecho a un vino dulce como este, la clave está en salir de la idea convencional de guardarlo únicamente para el postre. Su perfil goloso y untuoso es increíble para jugar con los contrastes: pruébalo como aperitivo al inicio de una comida, acompáñalo con botanas saladas o especiadas (desde unos frutos secos tostados hasta platillos con toques picantes o agridulces) o tómalo simplemente como el pretexto perfecto para alargar la sobremesa en una tarde calurosa.

Mi recomendación de oro: tómalo súper frío (entre 5 y 8 °C, aprox. unos 20-25 minutos en el refri). La temperatura baja hace que el dulzor se sienta fresco y nada empalagoso, ayudando a resaltar ese lado aromático tan especial que tiene.

Creo que Maouries eligió el mejor nombre para este vino, su personalidad y sus perfiles. ¡Que lo disfrutes!


Lo recomendamos tomar:

1. En una tarde soleada de fin de semana en la alberca, el jardín o la terraza.
2. Comiendo alitas picantes estilo coreano.
3. Viendo Cuatro bodas y un funeral en AppleTV.

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Nicot blanc


· Uvas: Grenache Blanc, Marsanne.
 
· Región: Terrasses du Larzac, Argelliers y Murles, Languedoc, Francia.

· Temperatura: 08º a 10ºC.


· Guarda: ¡Tómalo ya!


· Autor/a: Luis.


· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!



¿Elegirías hacer las cosas a tu manera aunque eso implique complicarte un poco la vida para que salgan como tú quieres? Frédéric y Stéphanie parecen haber contestado que sí. Y de ahí nace buena parte de lo que hace especial a Nicot Blanc.

El proyecto de Mas des Agrunelles comenzó cuando ambos decidieron unir su interés por el vino con las tierras familiares de Stéphanie. En lugar de buscar el camino más sencillo, apostaron por una zona particularmente fresca del Languedoc y comenzaron a trabajar sus viñedos con agricultura orgánica y, posteriormente, biodinámica. Hoy cultivan alrededor de 25 hectáreas en Argelliers y Murles.

Me gusta este vino precisamente por eso: porque no intenta ser el blanco más obvio ni el más fácil de entender. Tiene una personalidad muy marcada y detrás hay una decisión constante de desafiar la norma. Una de esas decisiones fue cuando Frédéric eligió un lugar que, desde el punto de vista climático, le complicaba bastante las cosas.



El viñedo se encuentra al norte de la llamada “curva F” del esquema bioclimático, que registran aproximadamente entre 1,350 y 1,450 horas por encima de 10 °C (según el índice de Winkler). En pocas palabras: es un rincón donde las uvas no reciben el típico empujón de calor mediterráneo.

Mientras que el calor acelera la maduración, las noches frías y los contrastes térmicos de esta zona hacen que la uva madure despacio. Eso le da a la fruta más tiempo para desarrollar aromas complejos mientras conserva esa sensación su acidez que hace que un blanco se sienta vivo y fácil de seguir tomando.

Y aquí viene otra parte que me encanta: la cosecha de las uvas blancas se hace muy temprano por la mañana para que el jugo llegue frío a la bodega. El mosto se prensa y se trabaja con mínima intervención: levaduras autóctonas, sin clarificar y sin filtrar.

Además, la mezcla de Grenache Blanc y Marsanne tiene mucho sentido. La Marsanne suele aportar aromas de flores blancas, pera, durazno, almendra y miel, mientras que el Grenache Blanc puede aportar más volumen y una textura generosa.

Nicot Blanc es de esos vinos que empiezan tranquilos y poco a poco van enseñando sus capas. En nariz aparecen flores blancas, pera, durazno fresco y un toque cítrico. En boca recuerda a frutos con hueso, con una textura suave pero con un final limpio que invita a volver a tomar.

Mi tip: ponlo unos 15 minutos en tu refri para que esté frío, pero no helado; y déjalo respirar unos 10 a 15 minutos en la copa. Conforme gana un poco de temperatura, aparecen más aromas y se entiende mejor todo el trabajo que hay detrás.

Nicot Blanc es un vino que no busca hacer las cosas fáciles; busca hacerlas a su manera.


Lo recomendamos tomar:

1. Domingo en casa después de preparar la comida.
2. Con ceviche de pescado blanco con limón, cebolla morada y cilantro.
3. Escuchando el album My Way de Frank Sinatra.


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Pollo en Salsa de Curry Suave, Leche de Coco y Especias Dulces
(plato fuerte)


  • Esta receta marida con tu Nicot Blanc.



Ingredientes:


- 500 g de pechuga de pollo cortada en cubos medianos.
- 1 lata (400 ml) de leche de coco.
- 1 cda de pasta de curry amarillo o polvo de curry suave.
- ½ cebolla blanca y 1 diente de ajo finamente picados.
- 1 cdita de jengibre fresco rallado.
- 1 cda de aceite de coco o vegetal.
- Sal, pimienta y cilantro fresco para decorar.
- Arroz basmati o jazmín cocido para acompañar.




PROCEDIMIENTO:


1. En un sartén amplio o cazuela a fuego medio, calienta el aceite y saltea la cebolla, el ajo y el jengibre durante 3 minutos hasta que suelten aroma.

2. Agrega los cubos de pollo, sazona con sal y pimienta, y sella hasta que estén dorados por fuera (unos 5 minutos).

3. Añade el curry, mezcla bien para envolver el pollo y vierte la leche de coco.

4. Deja cocinar a fuego bajo durante 12 a 15 minutos hasta que la salsa espese y el pollo esté completamente cocido.

5. Sirve caliente sobre una cama de arroz basmati y decora con cilantro fresco.