07.26


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Le Paria


· Uva: Grenache.

· Región:
Cabardès, Languedoc-Rosellón, Francia.

· Temperatura: 15º a 17ºC.

· Guarda: De 3 a 5 años.


· Autor/a: Paty.

· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!



En la falda de la Montaña Negra, donde el viento atlántico se encuentra con el sol mediterráneo y las viñas aprenden a sobrevivir entre piedra caliza y esquisto, nacen vinos que parecen discutir con su propio territorio. Ahí, en Cabardès, Maison Ventenac decidió seguir un camino propio.

La región tiene una historia profundamente ligada a las apelaciones de origen: sistemas creados para proteger la identidad de un paisaje, aunque también capaces de fijar límites sobre lo que un vino “debería” ser. En Cabardès, la AOC destinada a vinos tintos exige mezclas específicas entre variedades atlánticas y mediterráneas. Pero Le Paria toma otra dirección. Elaborado únicamente con Grenache y clasificado como Vin de France, el vino se libera de las reglas tradicionales de ensamblaje para explorar una expresión más directa de la uva y del territorio. Más que quedar fuera de una categoría, encuentra un espacio donde puede definirse bajo sus propios términos.

No es casualidad que se llame Le Paria. El término proviene del tamil —una lengua originaria del sur de India— y deriva de paraiyar, nombre con el que se identificaba a comunidades tradicionalmente excluidas del sistema de castas, muchas de ellas vinculadas al trabajo ceremonial con tambores y otras labores consideradas “inferiores” por las estructuras sociales de la época. Con el tiempo, la palabra pasó a describir a quien vive apartado de las normas establecidas. Un marginado. Un disidente. Y quizá por eso este vino encuentra tanta fuerza en la contradicción: nace en una tierra famosa por el ensamblaje, pero decide construirse desde la pureza de una sola variedad.



Esa singularidad también se explica desde el paisaje. La piedra caliza de la Montaña Negra ayuda a conservar frescura incluso bajo el calor del Languedoc; el esquisto, por su parte, se fragmenta en capas que permiten a las raíces profundizar y encontrar agua con mayor facilidad. Son suelos que aportan mineralidad, tensión y ligereza. Ahí la Grenache adquiere un perfil distinto: menos exuberante, más preciso; más libre.

En el mundo del vino, una cuvée puede entenderse como una selección particular de uvas o una interpretación específica dentro de una bodega. En Maison Ventenac, Miren y Olivier Ramé utilizan esa idea para cuestionar las fórmulas establecidas y elaborar vinos honestos, orgánicos y accesibles, con la mínima intervención posible. En la línea Les Dissidents, la Grenache es plantada en zonas más frescas de lo habitual, casi como un desafío a las expectativas de la región. Y ahí aparece el verdadero sentido de una cuvée: elegir no solamente cómo se hace un vino, sino también qué historia quiere contar.

Le Paria tiene la personalidad de alguien que nunca necesitó levantar la voz para hacerse notar. En nariz aparecen violetas, frambuesa fresca, cereza ácida y un dejo de hierbas silvestres que recuerda al monte después de la lluvia. En boca es jugoso, ligero y vibrante, con notas de granada, pimienta blanca y un toque apenas insinuado de regaliz. Los taninos son suaves, mientras la acidez sostiene la frescura y el carácter frutal de principio a fin. Es un vino directo, honesto y lleno de energía.

Tal vez ser disidente no significa oponerse a todo, sino encontrar el lugar exacto donde uno puede existir sin pedir permiso. Le Paria lo entiende perfectamente y por eso, más que un vino, termina siendo una pequeña rebelión en la mesa: una invitación a confiar menos en las reglas y más en el placer de descubrir algo auténtico.

Lo recomendamos tomar:

1. En una tarde lluviosa de vinilos y conversaciones de viajes entre amigos.
2. Comiendo samosas de pollo tikka con especias.  
3. Leyendo El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy.


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Pot de Vin blanc


· Uva: Chardonnay.

· Región: Languedoc-Roussillon, Francia.

· Temperatura: 07º a 10ºC.

· Guarda:  ¡Tómalo ya!


· Autor/a: Sara.

· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más! 



Parece mentira que hayan pasado tres años desde que probamos por primera vez esta botella en el Club. En junio de 2023, cuando apenas descubríamos el universo de Château Guilhem, este vino llegó como una promesa de frescura. Hoy, tras haber visto pasar varias añadas y saber que muchos de ustedes ya tienen a Pot de Vin como un infaltable en su cava, el regreso de su versión blanca se siente como el reencuentro con un viejo amigo que solo se pone mejor con el tiempo.

Para esta nueva entrega nos llega la añada 2025, un momento perfecto para revisitar su historia bajo una nueva luz.

Todo empezó cuando Bertrand Gourdou se topó con una etiqueta que su abuelo había diseñado en los años 70: 'Le pot-de-vin'. En Francia, este dicho del siglo XVI significaba originalmente regalar una botella de vino como propina de buena fe, aunque con los siglos mutó a lo que hoy conocemos como un 'soborno'. Inspirado por esa ironía, Bertrand decidió crear un vino totalmente transparente y natural, vinificado en los mismos tanques de hormigón que construyó su abuelo (cuya forma también alude al 'pot' o tarro antiguo).

La añada 2025 se presenta como un monovarietal absoluto, un 100% Chardonnay que se olvida de los ensambles para buscar la versión más nítida, crujiente y eléctrica de la uva en el Languedoc.

La verdadera sorpresa ocurre cuando lo pruebas. En boca es donde este Chardonnay demuestra toda su personalidad: es una explosión cítrica y herbal de principio a fin, donde la frescura del lemongrass, el eucalipto y ese fondo mentolado te limpian el paladar por completo. Pero gracias a su paso por el hormigón, el vino tiene una textura increíble; es untuoso y aceitoso, llenando la boca con capas de fruta madura como el durazno y la piña, culminando con un final donde una nota de miel abraza toda esa acidez.

Además, el compromiso ecológico de Château Guilhem no ha hecho más que madurar desde aquellos primeros pasos que aplaudíamos en 2023. Su pacto con la naturaleza (Six engagements pour sceller un pacte avec la nature, “Seis compromisos para sellar un pacto con la naturaleza”) hoy es una realidad consolidada: la botella de vidrio ligero es 100% reciclada y reciclable, las etiquetas están hechas de fibras biodegradables y el viñedo trabaja bajo una filosofía orgánica estricta que cuida el suelo que pisamos.

Un blanco disidente que no pide permiso, que respeta el planeta y que, tres años después, nos sigue demostrando por qué la simplicidad hecha con el corazón es el mayor de los lujos cotidianos.

Lo recomendamos tomar:

1. En un picnic en un lugar boscoso.
2. Comiendo pescado a la provenzal.
3. Escuchando The Girl from Ipanema de Stan Getz.


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La Fourmi rouge


· Uvas: Grenache, Mourvèdre, Rivairenc.

· Región: Languedoc-Roussillon, Francia.

· Temperatura:
12ºC.

· Guarda: Hasta 2 años.


· Autor/a: Karely.

· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!




Hay vinos que desde el primer sorbo se sienten fáciles de disfrutar, pero que mientras más los conoces, más sentido tienen. Eso fue justo lo que me pasó con La Fourmi Rouge. Al principio pensé que sería un simple tinto fresco y relajado, pero detrás de esa facilidad hay muchísima más historia y personalidad de lo que parece.

Domaine Ampelhus es una pequeña bodega ubicada en Languedoc, al sur de Francia. Lo interesante de este proyecto no es solamente el lugar donde nace el vino, sino la filosofía con la que trabajan. La bodega sigue principios de agricultura orgánica y biodinámica, buscando intervenir lo menos posible en el viñedo como en la bodega para dejar que la tierra y las uvas realmente se expresen.

La biodinamia va mucho más allá de evitar químicos agresivos. Esta filosofía nació a partir de las ideas de Rudolf Steiner en los años 20 y entiende el viñedo como un ecosistema vivo donde todo está conectado: la tierra, la planta, el clima e incluso los ciclos lunares y astrales. Por eso muchas se basan en calendarios astronómicos, preparados naturales de plantas y minerales, y una visión mucho más espiritual y esotérica de la agricultura.

El nombre “La Fourmi” significa “La Hormiga” y está elaborado con Grenache, Mourvèdre y Rivairenc. Aunque las primeras dos son bastante conocidas, la Rivairenc es probablemente la parte más especial del ensamblaje.

La Rivairenc es una variedad histórica del Languedoc considerada hoy una uva patrimonial. Durante muchos años estuvo cerca de desaparecer porque produce rendimientos moderados y es mucho más difícil de trabajar que variedades más comerciales. Por eso, encontrar una bodega que todavía la conserve dice muchísimo sobre su filosofía y su conexión con la identidad de la región.

Además, la Rivairenc suele aportar notas de pequeños frutos rojos, flores y un perfil mucho más delicado, aportando una acidez vivaz en el vino.

Lo que más me gusta es que se nota muchísimo el cuidado que hay detrás del viñedo y la intención de respetar la tierra y las uvas tal como son. A pesar de todo ese trabajo, la Fourmi Rouge jamás se siente pretencioso. Más bien tiene esa personalidad relajada y honesta que hace que quieras seguir descubriéndolo copa tras copa.

Es un vino que demuestra que lo interesante no siempre tiene que sentirse complicado. A veces basta con autenticidad, equilibrio y una conexión real con el lugar de donde viene.

Lo recomendamos tomar:

1. En una noche de vinilos entre amigos.
2. Comiendo una pizza margarita.
3. Escuchando “AM” de Arctic Monkeys.


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Vignes du Levant blanc


· Uvas: Sauvignon Blanc y Chardonnay.

· Región: Malepère, Languedoc, Francia.

· Temperatura: 10° a 12° C.

· Guarda: Hasta 2 años.

· Bonus: Vegano y biodinámico.

·  Autor/a: Alex y Karen.


· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!



Si algo he aprendido en mi camino con el vino, es que una misma botella puede contarte historias completamente diferentes dependiendo de quién lo está probando. Por eso, cuando catamos Vignes du Levant Blanc, quise hacer un experimento y poner a dialogar a dos de las mentes más minuciosas de nuestro equipo: Alex y Karen.

Ambos estudiaron gastronomía, pero sus paladares y obsesiones se mueven en frecuencias distintas. En esta nota vas a encontrar un choque de mundos padrísimo. Por un lado, Alex desmenuza el vino desde la pura emoción, cuestionando sus propios “prejuicios” de amante de los tintos. Por el otro, Karen clava la mirada en el origen y la ingeniería detrás de la botella. No te voy a spoilear mucho, pero espero que disfrutes de esta experiencia doble. - Sara



“Estudié gastronomía y, la verdad, me clavaron la idea de que el vino era una cuestión de reglas, precisión química y moldes perfectos. Aprendí las bases, las regiones “más top” y las técnicas de servicio impecables. Pero, siendo honesto, sentía que algo me faltaba. Era como estar aprendiendo a leer partituras sin haber escuchado nunca la música. Fue hasta que descubrí el universo de Vinos Chidos que mi cabeza finalmente explotó, y descubrí que el vino no tiene que ser perfecto para ser extraordinario; lo que tiene que ser es real.

Esta fascinación por lo natural y lo honesto me trajo hasta el Vignes du Levant Blanc, una botella que llega a romperle la cara a lo que muchos esperan de un blanco “convencional”. No es solo un vino orgánico; es una declaración de lo que pasa cuando dejas que la tierra hable sin filtros y sin tanto protocolo. Para entender este trip, hay que viajar a Malepère, en el Languedoc francés. Es un lugar privilegiado donde chocan las influencias del Atlántico y el Mediterráneo. Esto es clave: mientras que la uva Sauvignon Blanc le aporta una acidez eléctrica que te despierta de golpe, la Chardonnay le da mucho cuerpo y redondez.” - Alex

“Para lograr este balance que parece imposible, en Château Guilhem hacen las cosas con una precisión que desarma. El nombre del vino nos cuenta precisamente su origen: “Levant” significa “el lugar donde nace el sol”. No es coincidencia, ya que estas parcelas están orientadas al este para recibir esa primera energía de la mañana, permitiendo que la uva madure de forma suave y lenta, preservando toda su frescura natural. Aquí, las uvas se vinifican por separado para sacar lo mejor de cada una antes del ensamble final: la Sauvignon Blanc (que es de mis favoritas) pasa por una pequeña maceración con sus pieles para extraer un extra de aromas, mientras que la Chardonnay va directo al prensado.

Este proyecto familiar vive bajo una filosofía eco-responsable, pero al extremo. Esta línea de vinos fue diseñada con un enfoque totalmente sustentable. La botella es mucho más ligera de lo normal, pesando menos de 500 g (cuando lo tradicional suele estar entre los 550 g y los 900 g). Además, decidieron no utilizar cápsula en el cuello y todos sus proveedores están ubicados a menos de 100 km de distancia de la bodega.

Aquí entra un concepto súper Chido: la iniciativa “Km 0”. Este enfoque busca que la producción, comercialización y consumo de productos ocurra dentro de un radio muy pequeño para reducir el impacto ambiental y fomentar la economía local. Menos transporte significa menos huella de carbono y mucha más conexión con la comunidad. Así que sí, con este vino no solo disfrutamos de un blanco con carácter, también somos parte de una historia que cuida el planeta.” - Karen

“Ahora, tengo que confesarles algo: yo soy de corazón una persona de tintos. Me encanta la potencia, el peso en la lengua y esa estructura que te hace sentir que el vino “está ahí”. Por mucho tiempo los vinos blancos me parecían algo pasajero, casi como agua con ondita para esperar el plato fuerte. Pero aquí es donde el Vignes du Levant me hizo cuestionar seriamente mi favoritismo.

Olvidémonos de rollos mareadores sobre si el color es “amarillo pálido con reflejos pajizos”. Lo que realmente importa aquí es la sensación. En nariz es un viaje: primero se siente una frescura frutal deliciosa, pero si lo dejas tantito, aparecen flores y ese cuerpo profundo que normalmente le aplaudiría a un tinto. La magia ocurre al dar el primer trago: te hace salivar de una forma súper golosa pero con una “masticabilidad” y una presencia que llena la boca. Tiene alma, tiene garra y se queda contigo por un buen rato.

Este vino es la prueba de que no necesitamos una cena de gala para abrir algo excepcional. Su espíritu es tan libre que brilla más en los momentos donde no hay etiquetas. Nos recuerda que el vino natural no es una moda, es un regreso al origen, a esa conexión emocional que yo andaba buscando cuando estudiaba entre sartenes y libros de texto.” - Alex

Lo recomendamos tomar:

1. En una tarde calurosa en la terraza.
2. Comiendo tacos de pescado estilo Ensenada.
3. Escuchando on-repeat "MUTT" de Leon Thomas.

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Sospresa


· Uvas: Loin de l’Oeil.

· Región: Occitania, Francia

· Temperatura: 08º a 10ºC.

· Guarda: ¡Tómalo ya!


· Autor/a: Mar.

· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más! 



¿Te confieso algo? Cuando llegué a Vinos Chidos no sabía qué esperar, era algo totalmente nuevo para mí, estaba aterrada por todo lo que no sabía y me faltaba por aprender. Luego viví mi primera experiencia de Wine & Friends y todo empezó a cobrar sentido: observar y darme cuenta de cómo un vino puede convertirse en un símbolo de unión. Las conversaciones, risas, anécdotas, amistades que nacen a partir de descorchar una botella fueron mi punto de partida. Poco a poco me di cuenta de que este era el lugar donde tenía que estar; no sabía aún cuál era mi misión aquí, pero quería averiguarlo.

Ha pasado poco más de un año de eso, y no puedo sentirme más que agradecida con lo que ha sido este viaje para mí. Si pudiera describirlo en una sola palabra, sería Sospresa. He visto ir y venir a personas y vinos, y puedo decirte que de cada uno he aprendido.

Claro que siempre cuesta cuando uno se va, supongo que nunca sabes cuándo va a ser la última copa, pero el placer de haber compartido, ¿quién nos lo quita?

Todo esto te lo cuento porque ahora sé que me encantan las bienvenidas, los nuevos comienzos y las llegadas. No me preocupo por cuánto va a durar, pero aprendo de cada gota de ese encuentro. Eso, para mí, aplica con personas y vinos, porque nunca sabes con qué sorpresa te vas a encontrar.

Y esta sin duda ha sido una que me ha encantado. La familia Balaran es justo esa que llega y sabes que se va a poner bueno, ¿y además con un naranja? Doblemente mejor.

Hablando de gratos encuentros, a este vino yo me atrevería a acompañarlo con un platillo no tan esperado... Una receta marroquí que mezcle especias cálidas y perfumadas, cocción lenta y alguna proteína como pollo o cordero. ¡Tagine! Se complementa perfecto porque la acidez fresca y los taninos suaves de este vino naranja limpian el paladar entre cada bocado, mientras sus notas frutales de durazno y membrillo se llevan increíble con las especias cálidas del plato.

Lo recomendamos tomar:

1. Planeando tu próximo viaje a la playa con tus amigos.
2. Comiendo pollo tierno con aceitunas, especias perfumadas y mucho pan para la salsa.
3. Escuchando el álbum de Free Spirits de Paco Amoroso y Ca7riel.


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Blouge


· Uvas: Merlot, Sauvignon blanc.

· Región: Languedoc-Roussillon, Francia
 
· Temperatura: 10º a 13ºC.

· Guarda: Máximo 1 año.


· Autor/a:
Sara.

· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!



Siempre he creído que las mejores revoluciones nacen de un simple antojo o de una irreverencia. Durante siglos, el mundo del vino nos obligó a elegir un bando: o blanco o tinto. Si querías algo intermedio, el rosado era la única opción permitida. Pero en los últimos años, un movimiento subterráneo comenzó a hacer ruido en los bistrots y bars à vins más independientes de París y el Valle del Loira, desafiando toda lógica comercial y legal. Algo llamado “Blouge”.

Al principio, surgió casi como un secreto de cocina entre productores naturales que mezclaban uvas blancas y tintas en el mismo tanque, buscando frescura extrema en zonas calientes o simplemente por el placer de experimentar. Las autoridades francesas se arrancaron el cabello porque esta práctica desafiaba las estrictas reglas de sus apelaciones, pero los consumidores, quienes mandan en verdad, respondieron con copas vacías y botellas agotadas.

Hoy, lo que empezó como una tendencia rebelde y marginal se ha consolidado como una categoría de culto en Francia; un regreso a la época en la que los vinos se bebían por puro placer, sin importar el color, priorizando la ligereza y la energía sobre la extracción y el alcohol. Y todo pinta para que este verano 2026, en lugar de ser un "BRAT summer", va a ser un "blouge summer" (¿muy cursi?).

Lo más chido de todo esto es recordar cómo empezó nuestra propia obsesión con este estilo. Mientras que el escenario internacional apenas está volteando a ver este estilo fuera de las fronteras francesas, nosotros en Vinos Chidos lo descubrimos hace ya año y medio, cuando en febrero de 2025 les presentamos Pontias 2.0. Haber apostado por esa locura desde entonces nos dio la ventaja de entender antes que nadie que la fluidez en el vino no era una moda pasajera, sino el futuro de los vinos para “simplemente disfrutar”.

Fiel a su espíritu rebelde que ya conocemos, Bertrand Gourdou no se iba a quedar atrás, y su interpretación de este movimiento con el Blouge de Château Guilhem es una genialidad absoluta.

Visualmente ya te advierte que estás ante algo distinto: es un tinto extremadamente ligero, de esos que en Francia llaman con cariño vin de soif (vino para la sed), con un color traslúcido y brillante. En nariz es una explosión aromática desconcertante y adictiva; conviven la frescura crujiente de las frambuesas y las cerezas ácidas con un recuerdo de yogurt de fresa, gomitas y fresas con crema, todo envuelto en un sutil velo de levadura que te recuerda su naturaleza viva.

Al dar el primer trago, la boca se vuelve pura fiesta. Es un vino jugoso, con una acidez eléctrica y un perfil cítrico que convive con notas de granada y piel de toronja. Lo más fascinante es su textura: tiene la ligereza y el chispazo refrescante de un blanco, pero con una sutil astringencia herbal y una presencia tánica muy fina que le da estructura. Es un vino que se siente "masticable", con un fondo de levadura y panadería que le aporta volumen y un final de boca que se queda contigo, invitándote a dar el siguiente sorbo de inmediato.

El Blouge es, en esencia, la prueba de que el vino actual no necesita encajar en un molde para ser extraordinario. Es una categoría libre para quienes ya no buscan la solemnidad de una etiqueta clásica, sino simplemente un vino honesto. Bertrand logró capturar esa energía parisina y embotellarla, regalándonos un híbrido perfecto que rompe con el aburrimiento y nos demuestra que, cuando se trata de disfrutar, entre el blanco y el tinto the limit does not exist

Lo recomendamos tomar:

1. En una noche en la terraza o jardín con amigos.
2. Comiendo una pizza margarita con mucha albahaca fresca.
3. Escuchando "This is L'Impératrice".

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Brochetas de Cerdo al Pastor con Piña Asada
(plato fuerte)


  • Esta receta marida con tu Le Paria.



Ingredientes:


- 500g de pulpa de cerdo (cabeza de lomo) cortada en cubos medianos
- 3 cucharadas de pasta de axiote
- 2 chiles guajillo (desvenados, hidratados y licuados)
- 1/4 de taza de vinagre de manzana
- 1/2 piña miel cut en cubos del mismo tamaño que la carne
- 1 cebolla morada cortada en cuartos
- Palitos para brocheta (de madera, previamente remojados en agua)
- Cilantro fresco y limones para acompañar




PROCEDIMIENTO:


1. Licúa el axiote, los chiles guajillo, el vinagre de manzana, un diente de ajo, sal y pimienta. Marina la carne de cerdo en esta mezcla durante al menos 30 minutos (si se puede desde un día antes, mejor).

2. Arma las brochetas intercalando un cubo de cerdo marinado, un trozo de cebolla morada y un cubo de piña miel.

3. Cocina las brochetas en una parrilla caliente o en un sartén de hierro fundido, girándolas para que la carne se cocine por completo y la piña se caramelice ligeramente en las esquinas.

4. El dulzor natural y la acidez de la piña asada, junto con las especias del axiote, son el puente perfecto para resaltar las notas de granada, cereza ácida y pimienta blanca de la Grenache disidente de Ventenac.

5. Sirve las brochetas calientes, espolvorea abundante cilantro fresco por encima y ofrece limones. Los taninos tan suaves y la acidez vibrante de Le Paria van a cortar la grasa del cerdo de una forma tan fluida que la botella se va a terminar sin que se den cuenta.

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Tacos de Pescado Estilo Ensenada en Hojas de Lechuga
(entrada)


  • Esta receta marida con tu Vignes du Levant Blanc.



Ingredientes:


- 300g de filete de pescado blanco (huachinango o robalo), cortado en tiras medianas
- 1 taza de harina de trigo
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1/2 taza de cerveza clara (fría)
- 1 huevo
- Sal, pimienta y un toque de ajo en polvo
- 1 cabeza de lechuga francesa u orejona (lavada, usaremos las hojas completas como "tortillas")
- 1/2 taza de col morada picada finamente en tiras
- Aceite vegetal para freír

Para el aderezo de crema:

- 3 cucharadas de crema ácida
- 2 cucharadas de mayonesa
- El jugo de 1/2 limón verde
- Un puñado de cilantro fresco picado


PROCEDIMIENTO:



1. En un bowl, mezcla la harina, el polvo para hornear, sal, pimienta y ajo en polvo. Agrega el huevo y ve vertiendo la cerveza fría poco a poco mientras bates con un tenedor hasta obtener una masa homogénea, con una textura similar a la de los hot cakes.

2. Pasa las tiras de pescado por esta mezcla, asegurándote de que queden bien cubiertas, y fríelas en un sartén con aceite bien caliente hasta que el capeado esté dorado y crujiente. Escurre el exceso de aceite en papel absorbente.

3. Para el aderezo, mezcla en un tazón pequeño la crema, la mayonesa, el jugo de limón y el cilantro picado.

4. Para armar el taco, toma una hoja de lechuga firme, coloca una tira de pescado crujiente al centro, añade un puñado de col morada para dar frescura y corona con una cucharada generosa del aderezo de crema.