06.26
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La Muse
· Uva: Syrah.
· Región: Languedoc-Roussillon, Francia.
· Temperatura: 12º a 14º C.
· Guarda: ¡Tómalo ya!
· Bonus: Cabardès AOC, ecológico y biodinámico.
· Autor/a: Sara.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Esta es una de las cosas que más disfruto de mi trabajo en Vinos Chidos: la oportunidad de reencontrarme con etiquetas que creía conocer y "compararlas consigo mismas". Es como volver a ver una película años después o releer un libro; tú no eres el mism@, tienes más información y aprendizajes nuevos y, de pronto, el vino te cuenta una historia totalmente distinta.
La Muse fue el vino que rompió mi recelo hacia los tintos y hoy, redescubriéndolo con más calma y conocimiento, entiendo perfectamente por qué me cautivó.
Para entender La Muse, hay que entender dónde nace. Maison Ventenac está en Cabardès, una denominación que es un verdadero bicho raro en Francia. Es el único lugar donde por ley se permite mezclar varietales atlánticos (como el Merlot o Cabernet) con mediterráneos (como la Syrah o Garnacha). Y es muy útil, es el punto exacto donde la frescura del océano se encuentra con el calor del sol del sur.
Stéphanie Maurel y Olivier Ramé han llevado este concepto al límite. Lo que antes era un proyecto clásico fundado por el padre de Stéphanie en 1973, hoy es un laboratorio de respeto por la tierra. He aprendido que su obsesión no es solo "hacer vino", sino interpretar ese suelo de franjas calizas. Ese sustrato es el responsable de que, aunque estés tomando un tinto, sientas una nota salina y una vibración mineral que te limpia el paladar.
Usualmente, cuando escuchamos Syrah, pensamos en vinos súper potentes, oscuros y con mucho grado alcohólico. Pero en manos de Olivier y bajo la influencia de Cabardès, la Syrah de La Muse se vuelve pura elegancia. Al trabajar con viticultura orgánica y una intervención mínima en bodega, logran que la uva no se sienta pesada.
Redescubrir este vino hoy me hace valorar esa precisión: el lograr que una Syrah sea tan floral y jugosa. En lugar de ese golpe de pimienta negra agresiva, aquí encuentras violetas, frutas rojas crujientes y un final refrescante. Es de esos tintos que no cansan, donde el tanino es suave y esa mineralidad del suelo calizo hace que cada trago se sienta ligero y vivo. Es, literalmente, la cara más amable y sofisticada de esta uva.
¡Por cierto! Si te has fijado, en las etiquetas francesas a veces leemos AOC (Appellation d'Origine Contrôlée) y otras AOP (Appellation d'Origine Protégée). No te rompas la cabeza: la AOC es la clasificación histórica francesa, mientras que la AOP es la normativa de la Unión Europea que busca unificar criterios en todo el continente. En la práctica, para nosotros en Cabardès, significan lo mismo: una garantía de que el vino se hizo bajo reglas estrictas de origen, calidad y respeto al territorio.
Lo recomendamos tomar:
1. Reacomodando tus espacios o armando un álbum de fotos físico.
2. Comiendo Bulgogi (barbacoa coreana) de res o ternera.
3. Viendo Chef’s Table: France en Netflix.
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1. Reacomodando tus espacios o armando un álbum de fotos físico.
2. Comiendo Bulgogi (barbacoa coreana) de res o ternera.
3. Viendo Chef’s Table: France en Netflix.
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La Fourmi blanc
· Uvas:
Clairette, Muscat à Petits Grains.
· Región: Languedoc, Francia.
· Temperatura: 10° a 12° C.
· Guarda:
Máximo 1 año.
· Autor/a: Luis.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Oigan, ¿ustedes también eran de esos niños que se la pasaban horas agachados en el jardín viendo a las hormigas, siguiendo sus caminos y observando cómo cargaban cosas tres veces más grandes que ellas? Yo sí era uno de esos niños. Siempre me han fascinado los insectos y su mundo minúsculo, pero perfectamente organizado. Por eso, cuando vi la etiqueta de La Fourmi Blanche, conecté de inmediato. No es solo un dibujo bonito; refleja una filosofía de trabajo que me encanta y que se siente en cada trago.
Para ser sincero, me emociona porque es el resultado de una locura compartida entre Thibaud y Jenia, una pareja que decidió que un viñedo familiar en el Languedoc, que llevaba diez años abandonado, merecía una segunda oportunidad. Abrir esta botella es celebrar que las cosas pequeñas, hechas con paciencia de hormiga, pueden dar resultados gigantes.
Para entender por qué este vino tiene tanta alma, hay que conocer el valor de volver a empezar. Cuando Thibaud Vermillard regresó a su región natal en 2012, el panorama no era fácil: viñedos parados y sin nadie que quisiera trabajarlos. Pero la chispa real se encendió en 2014 cuando conoció a Jenia, una farmacéutica originaria de Lituania. Ella se enamoró de los paisajes del sur de Francia (y de Thibaud, claro) y juntos fundaron el Domaine Ampelhus. Jenia se metió tanto en el papel que hoy sus amigos dicen que es "más languedociana que los mismos franceses".
Esa tenacidad es lo que le da nombre al vino. La hormiga representa el trabajo constante, silencioso y minucioso que requiere la agricultura orgánica y biodinámica. Sus viñedos crecen en un suelo espectacular de galets roulés (cantos rodados) y arcilla roja, lo que le da al vino esa vibración mineral que se siente como un chispazo en la lengua.
El ensamble es una genialidad de equilibrio: la Clairette pone la estructura, el Muscat à Petits Grains regala un perfume floral que te vuela la cabeza y el Viognier le da una textura redondita, casi sedosa. Es un vino que no usa químicos, que respeta los ciclos naturales y que demuestra que la mejor tecnología en el campo es, simplemente, una tierra viva y sana.
Al acercar la copa, te vas a encontrar con una explosión de aromas que recuerdan a la cáscara de toronja, el jazmín recién cortado y un toque sutil de guayaba fresca. Al probarlo, es como un latigazo de frescura limpia que deja un recuerdo salino. Es elegante pero cero pretencioso.
SI ME ACEPTAN UN TIP FINAL: no lo tomen muerto de frío. Si dejan que suba apenas un par de grados en la copa, verán cómo el Muscat empieza a soltar notas de durazno blanco que estaban escondidas. Al final, este vino es como esas hormigas que observaba de niño: parece ligero, pero tiene una fuerza que te deja pensando mucho tiempo después de que se acaba la botella.
Tostadas de Pollo al Curry con Manzana Verde
(plato fuerte)
(plato fuerte)
Esta receta marida con tu La Fourmi Blanc.
Ingredientes:
- 2 pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas
- 1 manzana verde (Granny Smith) cortada en cubitos pequeños
- 1/4 de cebolla morada finamente picada
- 1/2 taza de yogur griego sin azúcar (o mayonesa ligera)
- 1 cda de curry en polvo
- Un puñado de cilantro fresco picado
- Tostadas de maíz o pan pita tostado
- Jugo de 1/2 limón amarillo
PROCEDIMIENTO:
1. En un bowl grande, mezcla el yogur griego con el curry, el jugo de limón, sal y pimienta hasta obtener una crema homogénea.
2. Agrega el pollo desmenuzado, los cubitos de manzana y la cebolla morada. Mezcla bien para que todo se integre.
3. Prueba y ajusta el sazón.
4. Sirve sobre las tostadas y decora con abundante cilantro fresco.