06.26
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Barroco
· Uva:
Cinsault.
· Región:
La Mausse, Languedoc, Francia
· Temperatura:
12º a 14ºC.
· Guarda: Hasta por un año.
· Autor/a: Sara.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Cuando un vino regresa, no importa si es mucho o poco tiempo desde la primera vez, me sorprende lo mucho que cambia tu perspectiva de una bodega, de un vino, o a veces incluso de la industria vinícola en general. Y todas las anteriores fue lo que me pasó cuando volvió Barroco. A veces, para valorar lo que hay en tu copa, hace falta asomarse al cansancio y a la pasión que hay detrás de la botella.
Salir de mi zona de confort y permitirme probar cosas que no son necesariamente mi “estilo favorito” es parte de mi trabajo, pero como tu sabrás, al final del día todos tenemos nuestras preferencias (y la mía son los blancos). Pero después de conocer a Martín de Domaine de Cambis y entender su lucha, me di cuenta de que Barroco no es solo un vino tinto; es un acto de resistencia.
Martín no es un productor convencional. Él vive en una búsqueda constante, casi obsesiva, por mantener vivas ciertas variedades que el mundo del vino industrial intentó borrar por no ser "rentables". En febrero de 2026, Ana y Noah fueron a visitarlo a La Mausse, una comuna pequeñita y aislada en el Languedoc, y regresaron con una visión que me movió: la realidad del trabajo de campo cuando eres una bodega pequeña.
No es el sueño romántico de vivir entre montañas que a veces imaginamos (aunque Martín si tiene esa vista de película). Es un trabajo agotador. Martín se levanta todos los días al alba para revisar, una por una, las plantas de cada parcela. En un proyecto de este tamaño, no hay margen de error: cada vid enferma o cada racimo que no produce lo suficiente es un golpe directo al corazón del proyecto. Ver a Martín cuidar vides de 80 años es entender lo que significa el respeto real por la tierra; es una labor manual, de espalda cansada y manos curtidas, para asegurar que la esencia de ese suelo de esquisto llegue intacta a México.
Lo que Martín hace en esta región tan pequeña está enviando un mensaje a todo el mundo vinícola: no necesitamos uvas globales para hacer vinos extraordinarios. Barroco está hecho al 100% con esa Cinsault antigua que ha sobrevivido décadas. Al ser vides tan viejitas, sus raíces han profundizado tanto en la roca que logran extraer una complejidad y una estructura que te vuela la cabeza. Es un tinto que se siente vivo, honesto y profundamente conectado con la historia de la familia Tarroux-Perolari.
¿A qué sabe este esfuerzo? Al servirlo, vas a encontrar una explosión de frutos del bosque e higos maduros, pero con un toque de regaliz que le da mucha clase. Aunque es ligero y fluido, tiene un tanino presente que le da carácter.
PRO TIP: Martín siempre nos recuerda que sus vinos están hechos para el calor del sur de Francia, así que aquí en México debemos tratarlos igual. Sírvelo apenas refrescado (alrededor de 15°C). Si dejas que pierda ese calor ambiental, verás cómo la fruta se vuelve más nítida y elegante.
Barroco es la prueba de que el trabajo minucioso de una sola persona, en un rincón perdido de Francia, puede cambiar la forma en la que disfrutamos una copa de vino aquí, en nuestra mesa en México. ¡Disfrútalo mucho!
Lo recomendamos tomar:
1. En una plática de horas y horas con tus amig@s más especiales.
2. Comiendo una pizza Margarita con mucha albahaca fresca.
3. Escuchando la playlist This is Sarah Maison en Spotify.
1. En una plática de horas y horas con tus amig@s más especiales.
2. Comiendo una pizza Margarita con mucha albahaca fresca.
3. Escuchando la playlist This is Sarah Maison en Spotify.
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La Muse
· Uva:
Syrah.
· Región:
Languedoc-Roussillon, Francia.
· Temperatura:
12º a 14º C.
· Guarda: ¡Tómalo ya!
· Bonus: Cabardès AOC, ecológico y biodinámico.
· Autor/a: Sara.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!
· Región: Languedoc-Roussillon, Francia.
· Temperatura: 12º a 14º C.

Esta es una de las cosas que más disfruto de mi trabajo en Vinos Chidos: la oportunidad de reencontrarme con etiquetas que creía conocer y "compararlas consigo mismas". Es como volver a ver una película años después o releer un libro; tú no eres el mism@, tienes más información y aprendizajes nuevos y, de pronto, el vino te cuenta una historia totalmente distinta.
La Muse fue el vino que rompió mi recelo hacia los tintos y hoy, redescubriéndolo con más calma y conocimiento, entiendo perfectamente por qué me cautivó.
Para entender La Muse, hay que entender dónde nace. Maison Ventenac está en Cabardès, una denominación que es un verdadero bicho raro en Francia. Es el único lugar donde por ley se permite mezclar varietales atlánticos (como el Merlot o Cabernet) con mediterráneos (como la Syrah o Garnacha). Y es muy útil, es el punto exacto donde la frescura del océano se encuentra con el calor del sol del sur.
Stéphanie Maurel y Olivier Ramé han llevado este concepto al límite. Lo que antes era un proyecto clásico fundado por el padre de Stéphanie en 1973, hoy es un laboratorio de respeto por la tierra. He aprendido que su obsesión no es solo "hacer vino", sino interpretar ese suelo de franjas calizas. Ese sustrato es el responsable de que, aunque estés tomando un tinto, sientas una nota salina y una vibración mineral que te limpia el paladar.
Usualmente, cuando escuchamos Syrah, pensamos en vinos súper potentes, oscuros y con mucho grado alcohólico. Pero en manos de Olivier y bajo la influencia de Cabardès, la Syrah de La Muse se vuelve pura elegancia. Al trabajar con viticultura orgánica y una intervención mínima en bodega, logran que la uva no se sienta pesada.
Redescubrir este vino hoy me hace valorar esa precisión: el lograr que una Syrah sea tan floral y jugosa. En lugar de ese golpe de pimienta negra agresiva, aquí encuentras violetas, frutas rojas crujientes y un final refrescante. Es de esos tintos que no cansan, donde el tanino es suave y esa mineralidad del suelo calizo hace que cada trago se sienta ligero y vivo. Es, literalmente, la cara más amable y sofisticada de esta uva.
¡Por cierto! Si te has fijado, en las etiquetas francesas a veces leemos AOC (Appellation d'Origine Contrôlée) y otras AOP (Appellation d'Origine Protégée). No te rompas la cabeza: la AOC es la clasificación histórica francesa, mientras que la AOP es la normativa de la Unión Europea que busca unificar criterios en todo el continente. En la práctica, para nosotros en Cabardès, significan lo mismo: una garantía de que el vino se hizo bajo reglas estrictas de origen, calidad y respeto al territorio.
Lo recomendamos tomar:
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1. Reacomodando tus espacios o armando un álbum de fotos físico.
2. Comiendo Bulgogi (barbacoa coreana) de res o ternera.
3. Viendo Chef’s Table: France en Netflix.
2. Comiendo Bulgogi (barbacoa coreana) de res o ternera.
3. Viendo Chef’s Table: France en Netflix.
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Esta receta marida con tu Barroco.
Esta receta marida con tu Barroco.
Ingredientes:
- 4 hongos Portobello grandes y limpios
- 150g de queso de cabra suave
- 1/2 taza de nueces o almendras troceadas
- 2 higos secos o dátiles picados finamente
- 1 rama de tomillo fresco
- Aceite de oliva virgen extra
- Reducción de vinagre balsámico (opcional)
PROCEDIMIENTO:
1. Precalienta el horno a 190°C. Retira los tallos de los portobellos y colócalos en una charola para horno con la parte cóncava hacia arriba. Rocía con un poco de aceite de oliva y sal.
2. En un recipiente pequeño, mezcla el queso de cabra con los frutos secos troceados, los higos picados y las hojitas de tomillo.
3. Rellena generosamente cada hongo con la mezcla de queso.
4. Hornea durante 12-15 minutos o hasta que los hongos estén tiernos y el queso esté ligeramente dorado por encima.
5. Al salir, puedes agregar unas gotas de reducción de balsámico para resaltar la fruta roja del vino. Sirve caliente para disfrutar la textura sedosa que se crea con el tanino elegante de tu vino.