04.26
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Cassandre
· Uvas: Vermentino.
· Región: Cabardes, Languedoc, Francia.
· Temperatura: 10º - 12ºC.
· Guarda: Hasta 2 años.
· Autor/a: Sara.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Si algo nos gusta en Vinos Chidos es encontrar productores que no tienen miedo de llevarle la contraria a las reglas establecidas. Por eso, cuando nos topamos con la propuesta de Stéphanie y Olivier Ramé en Maison Ventenac, supimos que tenían que estar en nuestro Club. Ellos son las mentes detrás de la gama “Les Dissidents” (Los Disidentes), una colección de vinos que nace con una misión clara: romper los estándares rígidos del "Viejo Mundo" para enfocarse en lo que realmente importa: el placer puro de beber una copa sin complicaciones, pero con muchísima alma.
Maison Ventenac no solo hace vino; ellos cuidan un ecosistema. Ubicada en Cabardès, en el corazón del Languedoc, la bodega se ha convertido en un bastión de la agricultura orgánica. Stéphanie y Olivier entienden que hoy en día, hacer vino es también una postura política frente al cambio climático. Por eso, su trabajo en el viñedo es obsesivo: eligen las mejores parcelas, cultivan de la forma más natural posible y realizan una vendimia manual rigurosa, seleccionando solo aquellas uvas que tienen la fuerza para contar la historia de su suelo.
Cassandre es una micro-cosecha de la uva Vermentino. Aunque es una variedad que solemos asociar con Italia o Córcega, aquí en los suelos arcillosos y profundos al pie de las laderas de Ventenac, encuentra un hogar fascinante. La añada 2024 ha sido particularmente interesante porque, a pesar de los retos climáticos, las uvas lograron una madurez lenta que conservó una acidez eléctrica.
Para lograr esa expresión tan honesta, la vinificación es casi una coreografía de mínima intervención:
-Levaduras autóctonas: No se añade nada externo; el vino fermenta con lo que trae del campo.
-Sin azufre: Se busca la pureza total del fruto.
-Crianza sobre lías: El vino pasa tres meses en depósitos de acero inoxidable en contacto con sus propias levaduras (lías), lo que le da una textura sedosa y una estructura que te llena la boca, sin necesidad de usar madera que oculte su frescura.
El nombre de este vino rinde homenaje a la heroína de la mitología griega: Cassandre (Casandra). Ella tenía el don de predecir el futuro, pero fue condenada a que nadie creyera en sus palabras. En el mundo del vino, este nombre representa perfectamente la "locura" de Stéphanie y Olivier al apostar por métodos que muchos consideraban arriesgados o fuera de norma. Es un vino honesto que refleja su origen, pero que tiene esa chispa de rebeldía para sorprender a quien cree que un blanco del Languedoc debe ser convencional.
Su color me encanta, tiene unos destellos dorados que inmediatamente te invitan a probarlo. Encontrarás fruta amarilla, un toque cítrico que balancea el cuerpo, una ligera untuosidad gracias a tu paso por lías (que también le aporta un ligero sabor a vainilla). Pero mi parte favorita es que su frescura viene de una nota mentolada que me recuerda al eucalipto, y es un perfil que me encanta encontrar en vinos blancos. Yum!
Pro Tip de Vinos Chidos: Cassandre es el compañero definitivo para una tarde de sol. Es ese vino que invita a bajar el ritmo, a compartir el chisme con amigos y a disfrutar de algo bien hecho. Sírvelo bien frío y acompáñalo con algo ligero: unos mariscos frescos, una ensalada con toques frutales o simplemente una buena tabla de quesos suaves.
Maison Ventenac no solo hace vino; ellos cuidan un ecosistema. Ubicada en Cabardès, en el corazón del Languedoc, la bodega se ha convertido en un bastión de la agricultura orgánica. Stéphanie y Olivier entienden que hoy en día, hacer vino es también una postura política frente al cambio climático. Por eso, su trabajo en el viñedo es obsesivo: eligen las mejores parcelas, cultivan de la forma más natural posible y realizan una vendimia manual rigurosa, seleccionando solo aquellas uvas que tienen la fuerza para contar la historia de su suelo.
Cassandre es una micro-cosecha de la uva Vermentino. Aunque es una variedad que solemos asociar con Italia o Córcega, aquí en los suelos arcillosos y profundos al pie de las laderas de Ventenac, encuentra un hogar fascinante. La añada 2024 ha sido particularmente interesante porque, a pesar de los retos climáticos, las uvas lograron una madurez lenta que conservó una acidez eléctrica.
Para lograr esa expresión tan honesta, la vinificación es casi una coreografía de mínima intervención:
-Levaduras autóctonas: No se añade nada externo; el vino fermenta con lo que trae del campo.
-Sin azufre: Se busca la pureza total del fruto.
-Crianza sobre lías: El vino pasa tres meses en depósitos de acero inoxidable en contacto con sus propias levaduras (lías), lo que le da una textura sedosa y una estructura que te llena la boca, sin necesidad de usar madera que oculte su frescura.
El nombre de este vino rinde homenaje a la heroína de la mitología griega: Cassandre (Casandra). Ella tenía el don de predecir el futuro, pero fue condenada a que nadie creyera en sus palabras. En el mundo del vino, este nombre representa perfectamente la "locura" de Stéphanie y Olivier al apostar por métodos que muchos consideraban arriesgados o fuera de norma. Es un vino honesto que refleja su origen, pero que tiene esa chispa de rebeldía para sorprender a quien cree que un blanco del Languedoc debe ser convencional.
Su color me encanta, tiene unos destellos dorados que inmediatamente te invitan a probarlo. Encontrarás fruta amarilla, un toque cítrico que balancea el cuerpo, una ligera untuosidad gracias a tu paso por lías (que también le aporta un ligero sabor a vainilla). Pero mi parte favorita es que su frescura viene de una nota mentolada que me recuerda al eucalipto, y es un perfil que me encanta encontrar en vinos blancos. Yum!
Pro Tip de Vinos Chidos: Cassandre es el compañero definitivo para una tarde de sol. Es ese vino que invita a bajar el ritmo, a compartir el chisme con amigos y a disfrutar de algo bien hecho. Sírvelo bien frío y acompáñalo con algo ligero: unos mariscos frescos, una ensalada con toques frutales o simplemente una buena tabla de quesos suaves.
Lo recomendamos tomar:
1. Con amigos en una escapada a la playa.
2. Comiendo una ensalada de arúgula, sandía, menta y queso feta.
3. Leyendo Atmosphere de Taylor Jenkins Reid.
1. Con amigos en una escapada a la playa.
2. Comiendo una ensalada de arúgula, sandía, menta y queso feta.
3. Leyendo Atmosphere de Taylor Jenkins Reid.
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Eve
· Uvas:
Syrah
.
· Región:
Cabardes, Languedoc, Francia.
· Temperatura:
16° a 18°C.
· Guarda: Hasta 2 años.
· Autor/a: Karely.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Cuando entré al mundo del vino, era la típica persona que pensaba que los mejores vinos eran los más complejos, los que seguían normas muy específicas y, siendo honesta, un poco pretenciosos. Empecé probando regiones muy reconocidas donde todo parecía tener una forma “correcta” de hacerse, pero algo no terminaba de convencerme. Sentía que el vino debía ser algo más libre y emocional. Con el tiempo entendí que, para mí, las mejores botellas no son las más técnicas, sino las que dejan huella sin necesidad de ser descorchadas en un día especial.
La primera vez que probé Eve, eso fue justo lo que pasó. Me sorprendió desde el inicio: expresivo, diferente y con mucha personalidad. No era complicado, pero tampoco plano; tenía algo que te hacía querer entenderlo más. Fue justamente esa curiosidad la que me llevó a investigar qué había detrás de esa etiqueta.
Maison Ventenac es una bodega que realmente propone una forma distinta de ver el vino. Su filosofía va en contra de la idea de que el vino tiene que ser un lujo inaccesible o algo lleno de reglas. Lo que buscan es hacer vinos con identidad, que reflejen su origen y que se sientan honestos, sin maquillaje. Están ubicados en el Languedoc, específicamente en Cabardès, una región muy particular porque combina influencias atlánticas y mediterráneas. Esto permite que distintas variedades convivan y maduren en equilibrio, logrando una fruta expresiva pero con frescura y buena estructura.
Hay un detalle clave que define el carácter de este vino: la presencia de una veta calcárea en los suelos de Ventenac. Este tipo de suelo no solo permite un buen drenaje y ayuda a conservar la frescura natural de la uva, sino que también influye en cómo percibes el vino en boca, aportando una sensación mineral sutil que le da mayor personalidad. Además, la bodega se preocupa genuinamente por el medio ambiente, evitando los sulfitos añadidos y permitiendo que las levaduras silvestres hagan su trabajo. Así, sus vinos representan cien por ciento su terruño; son transparentes o, como ellos los describen, más “juguetones y profundos”.
Eve está elaborado con la uva Syrah, una variedad con muchísima historia y varios giros interesantes. Durante mucho tiempo existió la teoría de que provenía de Shiraz, en la antigua Persia (hoy Irán), e incluso se decía que los romanos la habían llevado hasta Francia. Es una historia que suena casi legendaria y que durante años le dio un aire de misterio. Sin embargo, la ciencia terminó contando una versión distinta: en 1998, estudios de ADN revelaron que la Syrah en realidad es originaria de Francia, específicamente del norte del Valle del Ródano. Nació de forma natural del cruce entre dos variedades poco conocidas, Dureza y Mondeuse Blanche, que hoy casi no se cultivan pero que fueron esenciales para dar vida a una de las uvas más reconocidas del mundo.
Como ves, Eve es de esos vinos que te recuerdan por qué empezamos en esto: porque se disfruta, porque conecta y porque se queda contigo. No necesita ser complicado ni seguir reglas para destacar; su encanto está en lo honesto, lo expresivo y lo fácil de querer.
Lo recomendamos tomar:
1. En una date con alguien especial.
2. Comiendo un selva negra.
3. Escuchando la playlist THV🍷 en Spotify.
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1. En una date con alguien especial.
2. Comiendo un selva negra.
3. Escuchando la playlist THV🍷 en Spotify.
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L’intrus
· Uvas:
Cabernet Franc.
· Región: Cabardes, Languedoc, Francia.
· Temperatura: 16º a 18º C.
· Guarda: Hasta 2 años.
· Autor/a: Sara.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Si ya leíste sobre Cassandre, seguramente el nombre de Maison Ventenac te suena a rebelión. Y es que Stéphanie y Olivier Ramé no se cansan de jugar con las reglas del Languedoc. Hoy quiero contarte sobre otro integrante de su colección más especial: Les Dissidents. Como su nombre lo dice, esta línea es un manifiesto de resistencia; aquí no hay filtros, no hay pretensiones y, sobre todo, no hay secretos. Son vinos de baja intervención que se expresan de forma honesta, dejando que la uva hable por sí sola.
Dentro de esta colección nos encontramos con L’intrus, un vino que, desde su nombre, ya nos está lanzando un guiño sobre su personalidad.
El nombre de este vino tiene una doble historia que me encanta. Por un lado, hace referencia al mismísimo enólogo, Olivier Ramé. Olivier se considera a sí mismo un "nómada orgulloso" que, tras viajar por el mundo, decidió instalarse en el Languedoc. Al principio, en una región con tradiciones tan arraigadas, él era visto como el ajeno, el que venía de fuera… básicamente, el "intruso" que llegó a cuestionar cómo se hacían las cosas para inyectar una visión mucho más fresca y natural.
Pero hay un segundo "intruso" en esta botella: la uva Cabernet Franc. Si conoces un poco de la geografía vinícola de Francia, sabrás que esta variedad es la reina en regiones como el Valle del Loira, pero en el sur (incluyendo Languedoc), es muy poco común encontrarla como protagonista. Es como si la uva se hubiera infiltrado silenciosamente en los viñedos de Ventenac para demostrar que ella también puede brillar bajo el sol del Mediterráneo.
Aunque estemos en el sur de Francia, Maison Ventenac tiene una ubicación privilegiada. Sus viñedos reciben una influencia directa del mar Mediterráneo. Esta cercanía no es solo para la foto; la brisa marina es la que se encarga de refrescar las uvas durante los veranos intensos, permitiendo que maduren de forma lenta y equilibrada.
Esa frescura del clima, sumada a sus suelos de caliza y arcilla, es lo que le aporta a L'intrus una mineralidad muy particular.
Lo que hace que este tinto tenga una estructura tan rica pero a la vez tan fina, es su crianza. Pasa tres meses en tanques de concreto. El uso del concreto en lugar de la barrica de madera es una decisión consciente: el concreto permite que el vino "respire" y gane textura, pero sin añadirle sabores a vainilla o tostados que opaquen la pureza de la Cabernet Franc. El resultado son taninos pulidos, finos y una sensación en boca muy elegante.
Esta versión de L’intrus (si ya estabas con nosotros cuando primero llegó) viene con una nitidez impresionante. Al servirlo, vas a notar un color rojo profundo con destellos violáceos, muy vibrante.
Lo primero que salta al probarlo son los perfiles vegetales, como pimiento verde, pero rápidamente aparece ese sello distintivo de la Cabernet Franc de Ventenac: notas que recuerdan al grafito y ligeramente a tabaco. Es un aroma profundo y muy elegante, que se equilibra con notas a violetas. En boca la fruta es jugosa, pero está acompañada de esa mineralidad salina que mencionaba antes.
Es un vino ideal para esos momentos en los que quieres celebrar algo importante, pero de forma relajada. Ya sea una cena especial, el estreno de un nuevo espacio, el festejo de 6 años de tu empresa (*wink wink*) o simplemente el gusto de compartir una botella que tiene una gran historia detrás. ¡Espero que disfrutes de este "intruso" tanto como nosotros disfrutamos traerlo para ti!
Lo recomendamos tomar:
1. Festejando los logros de un amig@.
2. Comiendo hamburguesas con queso azul.
3. Escuchando The Whitest Boy Alive.
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1. Festejando los logros de un amig@.
2. Comiendo hamburguesas con queso azul.
3. Escuchando The Whitest Boy Alive.
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Le Ginestet
· Uvas:
Picpoul.
· Región: Languedoc-Roussillon, Francia.
· Temperatura: 10° C.
· Guarda: Hasta 10 años.
· Autor/a: Andrea.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Al igual que tú, cuando nos llega vino de una bodega nueva, quiero saberlo todoooo. Por eso me autonombré la embajadora no oficial de Mas Saint Laurent ¡y cómo no serlo! Tienen una filosofía muy sólida, sus vinos reflejan muy bien su origen y un detalle que me encantó fue encontrar en sus etiquetas un pequeño dinosaurio. Cuando leí el nombre de la bodega, pensé en Yves Saint Laurent, pero no tiene nada que ver (bueno… un poco sí). Siento que esta bodega ha sabido transformarse sin perder su esencia y, de alguna forma, también transmite lujo y elegancia; de verdad, con solo ver la etiqueta ya sabes que el vino va a estar 🤌🤌🤌.
Te cuento un poco sobre este vino. Viene de Mèze, una zona chiquita en Francia, muy cerca de la laguna de Thau, donde varios dominios cultivan uvas mediterráneas clásicas. Pero lo más especial son sus varietales locales, como este Piquepoul que estás por probar. Si te suena el nombre, puede ser porque hay producciones en California o España… pero NO aceptes imitaciones; lo bueno, bueno es de aquí.
Mas Saint Laurent es la bodega encargada y desde 1890 producen vinos maravillosos, pasando por cinco generaciones que claramente aman lo que hacen. Desde 2014, Julien Tarroux es el enólogo encargado; su aportación a las futuras generaciones ha sido apostar por la agricultura ecológica y la LABRANZA CERO. Aquí saco mi momento “Quisiera ser millonario”, porque es un dato que no tuve que googlear. Esta técnica es de las más respetuosas con el suelo porque, en lugar de remover toda la tierra antes de volver a sembrar (como se hace normalmente), aquí no se toca casi nada. Lo que quedó de cosechas anteriores, ahí se queda; si la tierra no está “perfecta”, así se trabaja. Es MÍNIMA INTERVENCIÓN TOTAL.
¿Y eso qué logra? Que el suelo se mantenga sano: menos erosión, más humedad, más minerales y la misma materia orgánica que quedó nutre lo que sigue. De hecho, han sido tan respetuosos que todavía pueden encontrar cáscaras de huevos de dinosaurio de hace muchísimo tiempo… imagínate. (Spoiler: En otra nota de cata seleccioné algunas imágenes para que veas de lo que estoy hablando, pero aquí te dejo algunas otras porque NUNCA son suficientes).
Esta mínima intervención también la verás en la botella, ya que no se clarifica podrás ver sedimentos que no son otra cosa más que el resto de las pieles de las uvas. ¡No te espantes! Puedes tomar tu vino con normalidad.
Esa es la filosofía de la bodega: que el terruño se sienta en el vino. Julien lo resume increíble diciendo que los mejores vinos nacen de la armonía entre el ser humano y la naturaleza, y en toda mi exploración por esta bodega, se siente ese lado honesto y coherente con todo lo que hacen.
Ahora sí, en modo DISCLAIMER, quiero decirte que por su naturaleza es un vino ácido y mineral… PERO súper aromático, que creo puede entrar en los gustos de todos. Yo encontré salinidad, notas dulces como piña y pera, y lima fresca. Para mí, es de esos vinos que se antojan solitos, pero mi recomendación es que puedas acompañarlo con comida.
Por último, te comparto una frase que encontré: "¿Creías que el Picpoul de Pinet solo servía para acompañar ostras los domingos?". Me encantó porque está totalmente alineada con lo que creemos en Vinos Chidos: NO encasillarte en lo esperado. Este vino incluso ha sido inspiración para chefs reconocidos; ¿te lo imaginas con un tartar de atún rojo? Pues alguien lo hizo… y fue DELICIOSO.
Te toca a ti: ¿cómo te lo vas a tomar?
Te cuento un poco sobre este vino. Viene de Mèze, una zona chiquita en Francia, muy cerca de la laguna de Thau, donde varios dominios cultivan uvas mediterráneas clásicas. Pero lo más especial son sus varietales locales, como este Piquepoul que estás por probar. Si te suena el nombre, puede ser porque hay producciones en California o España… pero NO aceptes imitaciones; lo bueno, bueno es de aquí.
Mas Saint Laurent es la bodega encargada y desde 1890 producen vinos maravillosos, pasando por cinco generaciones que claramente aman lo que hacen. Desde 2014, Julien Tarroux es el enólogo encargado; su aportación a las futuras generaciones ha sido apostar por la agricultura ecológica y la LABRANZA CERO. Aquí saco mi momento “Quisiera ser millonario”, porque es un dato que no tuve que googlear. Esta técnica es de las más respetuosas con el suelo porque, en lugar de remover toda la tierra antes de volver a sembrar (como se hace normalmente), aquí no se toca casi nada. Lo que quedó de cosechas anteriores, ahí se queda; si la tierra no está “perfecta”, así se trabaja. Es MÍNIMA INTERVENCIÓN TOTAL.
¿Y eso qué logra? Que el suelo se mantenga sano: menos erosión, más humedad, más minerales y la misma materia orgánica que quedó nutre lo que sigue. De hecho, han sido tan respetuosos que todavía pueden encontrar cáscaras de huevos de dinosaurio de hace muchísimo tiempo… imagínate. (Spoiler: En otra nota de cata seleccioné algunas imágenes para que veas de lo que estoy hablando, pero aquí te dejo algunas otras porque NUNCA son suficientes).
Esta mínima intervención también la verás en la botella, ya que no se clarifica podrás ver sedimentos que no son otra cosa más que el resto de las pieles de las uvas. ¡No te espantes! Puedes tomar tu vino con normalidad.
Esa es la filosofía de la bodega: que el terruño se sienta en el vino. Julien lo resume increíble diciendo que los mejores vinos nacen de la armonía entre el ser humano y la naturaleza, y en toda mi exploración por esta bodega, se siente ese lado honesto y coherente con todo lo que hacen.
Ahora sí, en modo DISCLAIMER, quiero decirte que por su naturaleza es un vino ácido y mineral… PERO súper aromático, que creo puede entrar en los gustos de todos. Yo encontré salinidad, notas dulces como piña y pera, y lima fresca. Para mí, es de esos vinos que se antojan solitos, pero mi recomendación es que puedas acompañarlo con comida.
Por último, te comparto una frase que encontré: "¿Creías que el Picpoul de Pinet solo servía para acompañar ostras los domingos?". Me encantó porque está totalmente alineada con lo que creemos en Vinos Chidos: NO encasillarte en lo esperado. Este vino incluso ha sido inspiración para chefs reconocidos; ¿te lo imaginas con un tartar de atún rojo? Pues alguien lo hizo… y fue DELICIOSO.
Te toca a ti: ¿cómo te lo vas a tomar?
Lo recomendamos tomar:
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1. Una comida especial con la familia.
2. Picando tzatziki con pan pita.
3. Viendo Ugly Delicious en Netflix.
2. Picando tzatziki con pan pita.
3. Viendo Ugly Delicious en Netflix.
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Camembert al Horno con Romero y Miel
(entrada)
(entrada)
Esta receta marida con tu Eve.
Ingredientes:
- 1 rueda de queso Camembert (o Brie) de 250g
- 1 rama de romero fresco
- 1 cda de miel de abeja
- 1 puñado de nueces troceadas
- Pan rústico o baguette en rebanadas
- 1 diente de ajo (opcional)
- 1 rueda de queso Camembert (o Brie) de 250g
- 1 rama de romero fresco
- 1 cda de miel de abeja
- 1 puñado de nueces troceadas
- Pan rústico o baguette en rebanadas
- 1 diente de ajo (opcional)
PROCEDIMIENTO:
1. Precalienta el horno a 180°C. Realiza unos cortes superficiales en forma de rejilla sobre la corteza superior del queso.
2. Inserta pequeñas ramitas de romero en los cortes y, si deseas, láminas muy finas de ajo para dar profundidad.
3. Coloca el queso en un recipiente pequeño para horno o envuélvelo parcialmente en papel pergamino. Hornea durante 12-15 minutos hasta que el centro esté fundido.
4. Mientras tanto, tuesta las rebanadas de pan con un chorrito de aceite de oliva.
5. Retira el queso del horno, baña con la miel y espolvorea las nueces troceadas por encima.
6. Sirve inmediatamente sumergiendo el pan tostado en el queso cremoso.