01.26
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Lôna Bôna
· Uva:
Sangiovese.
· Región:
Emilia-Romaña, Italia.
· Temperatura: 14 a 16º C.
· Guarda: De 3 a 5 años.
· Autor/a: Pati.
· Disponible en:
Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!
Este vino llegó a mí como llegan las cosas que valen la pena: sin buscarlo demasiado, pero quedándose en mi mente y ganándose mi corazón. Lôna Bôna fue una excusa perfecta para unir dos mundos que me entusiasman profundamente: el vino y el bagaje cultural grecorromano. No como algo tedioso ni académico, sino como un juego de conexiones, de historias que siguen vivas y que —de alguna forma— todavía se pueden probar en una copa.

Romagna es una región que a veces pasa un poco desapercibida frente a otros nombres más famosos de Italia, pero justo ahí está su encanto. Es una tierra que ha sido habitada, caminada y pensada durante siglos. Su nombre viene del término bizantino Romània, cuando Rávena fue capital del Imperio Romano de Occidente, y por aquí pasa la famosa Vía Emilia, una carretera romana que todavía hoy estructura la vida de la región. Pensar que este vino crece cerca de un camino que lleva más de dos mil años conectando personas, ideas y mercancías, cambia por completo la forma de mirarlo… o de tomarlo.
La uva Sangiovese también tiene lo suyo; es una de las variedades más importantes de Italia y, desde hace siglos, ha sido el vino del día a día. Su nombre suele relacionarse con sanguis Jovis, que en latín significa “la sangre de Júpiter”. En la mitología griega, se decía que los dioses tenían en sus venas un fluido llamado icor, distinto de la sangre de los mortales, que los hacía divinos y poderosos. Júpiter, el dios principal de la mitología romana (equivalente a Zeus en la griega), estaba ligado al cielo, al orden y a la vida en la tierra. Así que llamar así a una uva era una forma de reconocer su importancia y su conexión con lo sagrado, pero también con lo humano.
Aunque suene muy épico, la realidad de esta uva es mucho más cercana: la Sangiovese siempre ha estado en comidas donde hay un lugar para alguien más, platos sencillos y conversaciones sin prisa. Tal vez por eso se siente tan natural en este contexto: no busca impresionar, busca acompañar.
La bodega Trerè es un proyecto familiar que ha sabido crecer con el tiempo sin perder el rumbo. Actualmente la propiedad y dirección del viñedo están en manos de Morena Trerè, que enaltece la experiencia y el conocimiento que se han ido heredando de generación en generación. Aquí no hay recetas industriales ni fórmulas rápidas: hay respeto por la tierra, prácticas orgánicas y la idea clara de que el vino se hace primero en el viñedo. Lôna Bôna es un reflejo de eso.
Al servirlo, este vino no se impone. El color es rojo brillante, ligero a la vista, de esos que no te intimidan. Al acercarlo a la nariz aparecen frutos rojos —piensa en arándanos— y un fondo que recuerda al campo después de un día largo: hierbas secas, tierra, aire limpio. Es jugoso, fácil de seguir tomando y muy honesto. No pide silencio ni análisis profundo; más bien se acomoda contigo y deja que el momento fluya.
Algo que me gusta mucho de este vino es que funciona como un puente. Entre pasado y presente, entre cultura y cotidianidad. Así como el arte romano no estaba pensado solo para museos, sino para plazas, caminos y edificios públicos, este Sangiovese se siente hecho para la vida diaria. Es como ese amigo que sabe mucho, pero nunca te corrige; alguien relajado, buen conversador, que se adapta a cualquier plan sin incomodar; esa persona que siempre suma y nunca estorba. Para esos momentos donde el vino no es el protagonista, pero sí un gran cómplice.
Para cerrar con broche de oro, el diseño de la etiqueta refuerza la intención de Trerè de vincular el vino con la producción artística de la región al colaborar con artistas locales y entendiendo la viticultura como una forma más de creación. Aquí la botella no solo guarda vino, también guarda un propósito: recordarnos que beber puede ser un acto sencillo, pero nunca vacío.
Lo recomendamos tomar:
1. Cena improvisada entre semana.
2. Comiendo una pizza casera de champiñones, aceitunas y un chorrito de aceite de oliva al final.
3. Viendo La grande bellezza en Prime Video.
1. Cena improvisada entre semana.
2. Comiendo una pizza casera de champiñones, aceitunas y un chorrito de aceite de oliva al final.
3. Viendo La grande bellezza en Prime Video.
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Arlùs
· Uva: Albana.
· Región: Emilia-Romaña, Italia.
· Temperatura: 10° a 12°C.
· Guarda: Hasta 5 años.
· Autor/a: Carlos.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Escribir esta nota de cata fue un viaje fascinante. Al principio, pensé que sería complicado hablarles de Arlus pues me volví loco con toda la información que encontré -¡qué magnífico se ve a primera vista!-. Pero a medida que lo conocía más a fondo, descubrí la personalidad de este vino, el por qué no busca ser entendido desde el primer sorbo y más bien busca contarte la historia de su uva.
Quiero empezar por contarte que es la primera vez que tenemos esta variedad en Vinos Chidos, puede ser que no la conozcas pero no te preocupes, te platico sobre su historia de poco a poco.
La Albana es una uva blanca antigua, autóctona de la región Emilia-Romaña y lo más increíble es que fue la primera uva blanca en Italia en obtener una denominación de origen (Romagna Albana DOCG), algo complicado para una uva que no es tan fácil de manejar por su sensibilidad climática, fragilidad y manejo vinícola. ¡Nos salió especialita la Albana, eh!
¡Aquí es donde la magia de la bodega entra en acción! El mes pasado, te contamos de Treré, la bodega responsable de crear este vino y cuidar las uvas autóctonas de la región. Se cultiva en una zona con suelos arcillosos, con buen drenaje y contrastes térmicos, elementos perfectos para que la Albana alcance una máxima madurez. Si esta uva se cultiva en exceso o en suelos demasiado fértiles, podría darnos un vino “plano”.
Este tipo de uvas pueden presentar un reto para cuidar, por eso la mayor parte de las bodegas italianas han decidido trabajar con Chardonnay, Pinot Grigio o blends por la facilidad de la cosecha. Pero Treré ha decidido defender las uvas locales y apostar por la autenticidad del terroir; la Albana expresa autenticidad misma. 😼
Hoy en día, los vinos blancos tienden a ser fáciles de tomar y aromáticos para dar una buena impresión, pero Arlus sigue un camino diferente. Por todo lo que ya te conté, desarrolla más aromas, se siente equilibrado, tiene más cuerpo (algo poco convencional en los blancos), también se puede sentir algo mineral por el suelo de donde viene. Y el toque extra es que la vendimia de este uva es manual, la bodega cuida este detalle para que se sienta la perfección en cada botella.
No quiero que limites tu percepción a través de lo que yo te cuento, considera esto una guía en tu descubrimiento. No es una uva de moda, pero precisamente eso la hace chida, ¿no creen? Como un viejito con mucho que contar. 😼
Lo recomendamos tomar:
1. En una noche a solas, sin comida, solo tú y el vino.
2. Comiendo un pollito rostizado bien sabroso.
3. Viendo Interstellar en HBO Max o en Prime Video.
1. En una noche a solas, sin comida, solo tú y el vino.
2. Comiendo un pollito rostizado bien sabroso.
3. Viendo Interstellar en HBO Max o en Prime Video.
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Vigno dello Sperone
· Uvas:
Sangiovese, Merlot y Syrah.
· Región:
Emilia-Romaña, Italia.
· Temperatura: 16º a 18ºC.
· Guarda: ¡Tómalo ya!
· Autor/a: Mar.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

En serio, una de mis sensaciones favoritas es la de descubrir un nuevo vino. Sacarlo de la caja, sentir el amor a primera vista por la etiqueta, ir girando poco a poco la botella mientras lees y te enteras de lo que la bodega tiene para decirte sobre él. Aunque a veces, en este proceso, a mí me surgen más preguntas que respuestas, seguro que a ti también te pasa. Y este vino en específico, me hizo preguntarme, ¿cuántas de estas botellas habrá por todo el mundo?
La bodega de Treré es un proyecto familiar, y ya sabes que en Vinos Chidos siempre apostamos por los pequeños productores. No es un secreto que existe un volumen vs identidad: no es lo mismo priorizar producir miles o millones de botellas al año que trabajar con una escala más contenida, donde cada decisión tiene un impacto directo en el resultado final.
Partiendo de ahí, nos surge otra pregunta inevitable: ¿qué tan pequeña, en realidad, es una pequeña bodega (valga la redundancia)? Según Wine Business Analytics, una bodega pequeña produce entre 5,000 y 50,000 cajas al año, mientras que una bodega mediana produce entre 50,000 y 500,000 cajas al año. Quizás no te parezca tan poco, pero si lo comparas con una bodega comercial, que produce hasta 72 millones de cajas al año, vaya que hay diferencia.
Este último tipo de bodegas son verdaderos gigantes. Tienen grandes equipos de viticultores, enólogos y comercializadores, y claro, operaciones altamente mecanizadas y estandarizadas, diseñadas para garantizar eficiencia y vinos consistentes que cumplan con las expectativas y tendencias de un mercado amplio, asegurando así su éxito comercial.
En cambio, en proyectos como Treré, con alrededor de 35 hectáreas de viñedo, el enfoque es muy distinto. Aquí las bodegas suelen ser de propiedad y gestión familiar, donde el propietario muchas veces es también el enólogo, supervisa todo el proceso de producción y en muchos casos, se involucra hasta la venta del vino. Cuando el volumen es limitado, es necesario un control mucho más cercano y consciente: se debe producir lo suficiente para ser sostenible, pero no tanto como para perder la identidad.
Las pequeñas y medianas bodegas se enfrentan constantemente con muchos riesgos, es una condición con la que viven. Imagínate, desde factores climáticos como una sequía prolongada, o una mala lluvia, lo técnico, como que un tanque se estropee, una fermentación no evolucione como se tenía prevista, o simplemente que el vino no alcance el nivel esperado y tenga que descartarse; hasta los riesgos financieros. Durante meses e incluso años se invierte y se trabaja produciendo gastos de vendimia, botellas, corchos, mano de obra, impuestos,... sin recibir ningún ingreso hasta mucho tiempo después.
Enterarme de todo esto me hace apreciar mucho más cada botella que llega a mis manos. Ya no se trata solo de su origen, sino de el trabajo que implica cada una de ellas. ¿Cuánta historia habrá en su camino?
Te invito a que cuando tomes este vino, te permitas ir más allá de lo evidente, disfruta su frescura tersa acompañada de ese toque especiado que se asoma entre la frutalidad, y así ir al fondo de la botella.
Lo recomendamos tomar:
1. Reviviendo tu thriller favorito de Netflix por quinta vez.
2. Comiendo empanadas caprese.
3. Escuchando Torii Yama de Dellafuente.
1. Reviviendo tu thriller favorito de Netflix por quinta vez.
2. Comiendo empanadas caprese.
3. Escuchando Torii Yama de Dellafuente.
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Paltrinieri Bianco
· Uvas:
Lambrusco di Sorbara, Trebbiano.
· Región:
Emilia-Romagna, Italia.
· Temperatura: 10º a 12º C.
· Guarda: ¡Tómalo ya!
· Autor/a: Ana.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

¡Qué mejor forma de empezar el año que haciendo las cosas diferentes! Empecemos el año con el propósito de ser más felices y no “más fit”; empecemos brindando con espumosos y no “con restricciones”; y empecemos con un lambrusco… ¿¡blanco!?
Para variar a los lambruscos que ya conoces de la bodega Paltrinieri, este es una sorpresa que ni yo esperaba en mi “Bingo Card del 2026”. Al probar este vinito no pude evitar preguntarme: Entonces este es un lambrusco (el único espumoso tinto), ¿pero es blanco? ¿Y está hecho con uvas tintas?
La respuesta a todo es sí. En realidad este vino es el resultado de muchos procesos conocidos, ejecutados de una forma un poco distinta: el uso de uvas tintas pero para elaborar un vino blanco y la combinación de uvas típicas para hacer lambrusco junto con nuevas variedades.
¿Cómo se hace un vino blanco con uvas tintas?
Este no es un proceso común pero es posible. Gracias a que el color intenso de los tintos y algunas otras características, como el tanino, provienen de la piel de las uvas, se puede vinificar como si fueran uvas blancas (sacando el mosto pero sin que haya mayor contacto con las pieles). De esta forma, uno puede tomar un vino blanco sin siquiera sospechar que se hizo con tu varietal favorita de ese vino de mesa que tomaste junto con un corte de carne el año pasado.
¿Cómo se hace un Lambrusco blanco?
Por si no sabías, hay una reducida cantidad de variedades con las que se puede hacer este tipo de espumosos: Lambrusco di Sorbara, Lambrusco Maestri, Lambrusco Grasparossa y Lambrusco Salamino. Cada una de estas varietales (como cualquier uva) tiene características que dan como resultado distintas notas en boca y nariz, intensidad de color, y un gran etcétera. Por eso puedes encontrar lambruscos muy jugosos e incluso dulces, pero también secos y de un color rosado como Radice.
Lambrusco di Sorbara es la uva con la que se elabora el 50% este atípico espumoso y es la variedad más sutil y menos “colorida” de toda su familia de uvas. Esta da como resultado un perfil que probablemente conoces y que amamos: floral, cítrico y con un color rosado increíble. La otra uva que lo conforma es la Trebbiano que típicamente se usa como una de las bases del brandy pero que, en este caso, aportará notas minerales e incluso herbales súper interesantes.
¿Es esto un Lambrusco entonces?
Técnicamente, sí. Es un espumoso elaborado con una uva tinta identitaria de este estilo y, aunque a la vista no es un espumoso tinto, ni dulce, ni todas esas cosas que creíamos saber de lo que era un Lambrusco, su estructura y su origen nos dicen que sí lo es.
¿Puede ser este el único lambrusco que te guste y no lo sabías? Puede ser. Por eso lo único que no se vale hacer en 2026 es decir “a mí no me gusta (inserte uva, estilo o región)”, y definitivamente no se vale juzgar un vino por su apariencia.
Lo recomendamos tomar:
1. Para cerrar un día aburrido o triste.
2. Comiendo un hot dog de Costco.
3. Escuchando el álbum “¿Dónde es el after?” de Rawayana.
1. Para cerrar un día aburrido o triste.
2. Comiendo un hot dog de Costco.
3. Escuchando el álbum “¿Dónde es el after?” de Rawayana.
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Rosato di Toscana
· Uvas:
Prugnolo Gentile, Merlot.
· Región: Montepulciano, Italia.
· Temperatura: 12° a 15° C.
· Guarda: De 2 a 3 años.
· Autor/a: Sara.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

El mes pasado te platiqué sobre esta grandiosa bodega y estoy muy feliz de poder seguir contandote la historia de estos vinos y un dato que me llevó a hacer una búsqueda profunda.
Cuando investigamos sobre un vino, muchas veces encontramos información que parece muy complicada de comprender. Algo así me pasó con este vino, pero entre unidades de medición desconocidas para mí, un dato resaltó: las edades de las viñas usadas para hacerlo. Y es que conociendo que esta bodega es de las más antiguas de la región, es obvio que se conserven viñas viejas; pero en realidad ¿qué significa esta edad en las vides? ¿Y cómo afectan estos años al resultado final?
Primero lo primero, ¿a partir de qué edad se consideran vides viejas? En 2024 se llegó a un acuerdo que se consideran viejas a aquellas que tienen 35 años o más de plantadas. Sin embargo, hay enólogos que comienzan a notar cambios significativos en la vid y las uvas desde los 25 años. Considera ahora que hay bodegas que tienen vides de 70, hasta 100 años ¡o más!
Pero como los humanos, tener 70 o 100 años no es lo mismo que tener 25. A partir de los 50, la vid reduce su vigor y rendimiento, entre otros cambios, y necesita de muchos cuidados. Su poda debe ser hecha por un experto, cuidando siempre de una buena circulación de la savia, usualmente usando la poda en vaso. El suelo también requiere un cuidado especial, evitando arar el suelo y manteniendo una “cubierta vegetal” que mejora la estructura del suelo y fomenta la competencia hídrica. Y como nosotros, son más propensas a enfermedades, como hongos vasculares o plagas, y para esto se debe tener una revisión constante y un balance biodinámico que fortalezca sus defensas.
¡Pero la edad también tiene grandes beneficios! Aunque se producen menos racimos, estos pueden tener una mayor concentración de azúcares, ácidos, taninos y compuestos aromáticos en cada uva. Sus troncos son más gruesos, aumentando la reserva de carbohidratos y nutrientes para una mayor estabilidad y resiliencia de la planta. A lo largo de las décadas sus raíces fueron penetrando profundamente el suelo y subsuelo, teniendo acceso a nutrientes y reservas de agua, haciéndola más resistente a sequías. Y también como los humanos, la experiencia lo es todo: las plantas ya están aclimatadas a su entorno, teniendo cosechas más estables en calidad y cantidad.
Pero la pregunta más importante es, ¿todo esto si afecta a lo que probamos en la botella que tenemos en nuestras manos? La respuesta corta es sí. Te explico qué aportan las vides viejas a tus vinos:
- Las vides viejas crean vinos más intensos y profundos, con múltiples capas de perfiles que evolucionan cuando los probamos.
- Los vinos son más equilibrados, con un alcohol suave, taninos bien integrados y una mayor persistencia en boca.
- Los aromas son más complejos, con matices variados y un potencial de guarda mayor.
Además, una uva de mayor calidad significa que necesita de menos “ayuda” en la bodega, evitando aditivos y correcciones. ¡Imagínate! De por sí todos los proyectos que elegimos son honestos y auténticos, ahora dales vides viejas para trabajar, ¡y tenemos magia!
Para este rosado se usó la uva Prugnolo gentile, (de la que te platiqué más el mes pasado) una variante de la Sangiovese particular de la región. Se usaron vides plantadas en 1970 (55 años), 1993 (33 años), 1997 (28 años), 2001(24 años) y 2008 (17 años).
El sabor de este vino es muy peculiar: mantiene la elegancia que conocemos de la bodega, pero con twist que sólo puedo describir como “italiano”. Si esperas un rosado dulce y “fresoso”, deja tus expectativas de lado ¡y déjate sorprender!
Lo recomendamos tomar:
1. En un club de lectura o platicando de tus libros favoritos con otro bibliófilo.
2. Comiendo tostaditas de jicama y pico de gallo de mango con hierbabuena.
3. Escuchando el audiolibro de Project Hail Mary de Andy Weir, narrado por Ray Porter, en Audible.
1. En un club de lectura o platicando de tus libros favoritos con otro bibliófilo.
2. Comiendo tostaditas de jicama y pico de gallo de mango con hierbabuena.
3. Escuchando el audiolibro de Project Hail Mary de Andy Weir, narrado por Ray Porter, en Audible.
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Treré Brut
· Uvas:
Chardonnay, Famoso.
· Región:
Ravena, Italia (Vino Spumante di Qualità)
· Temperatura:
10 a 12ºC.
· Guarda:
Hasta 2 años.
· Autor/a:
Ana.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

¡Feliz año nuevo a ustedes, grupo chiquito de gente guapa que está recibiendo esta etiqueta porque están en el club más salvaje y sensual!
Este enero mandamos vinos espumosos para empezar con todo el año y quise escribir sobre los dos porque este estilo de vino es uno que aún no me es muy claro. ¿Por eso es probable que no sea mi estilo favorito? Definitivamente. Como hay confianza, quiero que hagamos un experimento y ojalá te animes a hacerlo conmigo. Comparemos Paltrinieri Bianco vs. Treré Brut (este vino).
Siempre me ha parecido confuso y fascinante cómo los espumosos pueden ser un mundo entero dentro del mundo del vino mismo. Los múltiples métodos de elaboración, los dulzores que puede tener, las denominaciones de origen y, sobre todo (que es lo que evaluaremos esta vez), la burbuja en sí.
¿Por qué hay burbujas “explosivas” (como si tomaras sal de uvas) y otras “sutiles y suaves” (como un agua mineral de manantial)? Y sobre todo ¿cómo es la “mejor burbuja”? La respuesta no es tan sencilla porque es multifactorial pero haremos un intento por descubrirlo.
Es sabido en el mundo de los sommelier que “la mejor burbuja” es la sutil, fina y constante, esa que sólo pasa jugando por tu boca, te limpia el paladar y te deja resfrescado. Pero hay un gran “pero” en esto, y eso es: ¿para qué quieres usar ese espumoso?
Si quieres corroborar “la calidad” de tu vino.
Sí, está comprobado que los Champagne más caros y exclusivos del mundo tienen una burbuja sutil, constante y elegante. Aunque también es muy importante considerar el balance de todos los elementos (como en el resto de los estilos), que no resalte nada “de más” entre burbuja, acidez y cuerpo. Así que, no importa el presupuesto que inviertas para tu brindis, si encuentras un espumoso con “burbujas elegantes”, ¡éxito!
Punto para Treré, este vino tiene burbujas más sutiles y fáciles de disfrutar en boca vs Paltrinieri Bianco que es mucho más juguetón.
Si quieres un vino más aromático y expresivo, ¡el tamaño sí importa!
Si quieres “exprimir” al máximo los aromas que tiene tu vino para ofrecer, es importante el recipiente. Cuando estamos enfiestando, es común que te sirvan en la típica copa flauta, pero para catar, siempre se recomienda hacerlo en una copa con el cáliz más amplio. En este caso, las burbujas también tienen mucho que ver con qué tanto vas a percibir, así que no subestimes a los PetNat (que son comúnmente más locos en su burbuja) porque se ha comprobado que ¡entre más grande es el tamaño de las burbujas, se expresa mucho más tu vino!
Punto para Paltrinieri Bianco, expresa más frutalidad mientras este es un poco “más reservado” (¡aunque delicioso!).
Si quieres tomar y comer.
En mi opinión aquí es cuestión de gustos. Los espumosos sí son el mejor maridaje para lo que sea que se te ocurra comer porque las burbujas limpian tu paladar; su acidez corta la grasa de tu comida y hasta te puede ayudar a bajar tu “enchilamiento” al combinarlo con platillos muy picosos (inténtalo con un espumoso dulce). Y además, es de los pocos vinos que maridan con sabores complicados como el chocolate y la soya. Yo te recomiendo burbujas sutiles para platillos picosos, ¡no queremos más fuegos artificiales en nuestra boca!, y una burbuja más juguetona si quieres comer comida más grasosa ¡cada sorbo te reinicia el paladar!
Punto para todos los espumosos del mundo.
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Ahora, ¿por qué puede un vino ser tan distinto en el tamaño de sus burbujas?. Siempre creí que el método de elaboración lo era todo, es decir, no es lo mismo un vino al que sólo lo carbonatan artificialmente que un espumoso elaborado con el método champenoise. No es lo mismo que la segunda fermentación de tu vino se haga en botella, que en un tanque de acero inoxidable con temperaturas controladas. Eso me quedaba muy claro, pero ¿por qué si Paltrinieri Bianco y Treré Brut están elaborados con el mismo método (Charmat), son tan diferentes entre sí?
La respuesta es tan clara como misteriosa porque cada detalle, cada decisión, cada variable, hizo toda la diferencia. La diferencia de uvas y regiones claramente cambian cómo huele y sabe tu vino, pero la diferencia de temperatura a la que se mantiene en tanque, e incluso la cantidad de azúcar presente en la segunda fermentación (lo que determina cuánto dióxido de carbono habrá al final), ¡puede hacer que la burbuja sea más o menos grande! Por eso digo que es misteriosa, porque no tenemos la receta exacta para hacer ambos vinos, pero podemos deducir algunas cosas sólo con probarlos.
Ya para terminar con “mi choro”, creo que la diferencia clave entre ambos espumosos fue la cantidad de azúcar en la segunda fermentación. “Brut” es una de las clasificaciones en las que se agrega menos cantidad de azúcar entonces: menos azúcar, menos dióxido de carbono, menos locura en tu paladar.
Para terminar, te dejo este artículo que te encantará si eres igual de geek como yo. Habla sobre cómo el sonido de las burbujas y su tamaño se relacionan. ¿¡Ahora puedes catar con tus oídos!? Amazing!
Lo recomendamos tomar:
1. En la sobremesa de una plática profunda.
2. No comiendo nada para que sea el protagonista.
3. Viendo/escuchando Parcels - Live Vol. 1 (Complete Footage).
2. No comiendo nada para que sea el protagonista.
3. Viendo/escuchando Parcels - Live Vol. 1 (Complete Footage).
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Pasta con Crema de Calabaza y Salvia
(plato fuerte)
Esta receta marida con tu Lôna Bôna.
Ingredientes:
- 160g de pasta
- 300g de calabaza pelada y cortada en cubos pequeños
- 1 cebolla pequeña picada finamente
- 5 o 6 hojas de salvia fresca
- 30g de queso Parmigiano Reggiano rallado
- Caldo de verduras (opcional)
PROCEDIMIENTO:
1. En una sartén con un poco de aceite de oliva, sofríe la cebolla y la calabaza hasta que estén suaves. Añade un poco de agua o caldo si es necesario para que se suavice más.
2. Aplasta la mitad de la calabaza con un tenedor para crear una “crema” rústica.
3. En una olla cocina la pasta hasta que esté al dente.
4. Mientras la pasta se cocina, en una sartén pequeña con una gota de aceite, tuesta las hojas de salvia hasta que estén crujientes.
5. Mezcla la pasta con la crema de calabaza, añade el queso parmesano y un poco de agua de cocción de la pasta para unificar todo.
6. Sirve con las hojas de salvia crujientes por encima.
Ensalada de hinojo, naranja y granadas (entrada)
Esta receta marida con tu Platrinieri Bianco.
Ingredientes:
- 1 bulbo de hinojo grande, cortado en láminas muy finas (puedes usar mandolina)
- 2 naranjas peladas y cortadas en rodajas o gajos
- Un puñado de semillas de granada.
- Aceite de oliva extra virgen
- Sal
- Pimienta negra
Opcional: unas hojas de menta fresca para decorar.
PROCEDIMIENTO:
1. En un plato plano, coloca una cama con las láminas de hinojo.
2. Coloca las rodajas o gajos de naranja encima de forma decorativa.
3. Esparce las semillas de granda y las hierbas frescas.
4. Condimenta justo antes de servir con un chorro generoso de aceite de oliva y sal escamada.