01.26
***

Lôna Bôna
· Uva:
Sangiovese.
· Región: Emilia-Romaña, Italia.
· Temperatura: 14 a 16º C.
· Guarda: De 3 a 5 años.
· Autor/a: Pati.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Este vino llegó a mí como llegan las cosas que valen la pena: sin buscarlo demasiado, pero quedándose en mi mente y ganándose mi corazón. Lôna Bôna fue una excusa perfecta para unir dos mundos que me entusiasman profundamente: el vino y el bagaje cultural grecorromano. No como algo tedioso ni académico, sino como un juego de conexiones, de historias que siguen vivas y que —de alguna forma— todavía se pueden probar en una copa.

Romagna es una región que a veces pasa un poco desapercibida frente a otros nombres más famosos de Italia, pero justo ahí está su encanto. Es una tierra que ha sido habitada, caminada y pensada durante siglos. Su nombre viene del término bizantino Romània, cuando Rávena fue capital del Imperio Romano de Occidente, y por aquí pasa la famosa Vía Emilia, una carretera romana que todavía hoy estructura la vida de la región. Pensar que este vino crece cerca de un camino que lleva más de dos mil años conectando personas, ideas y mercancías, cambia por completo la forma de mirarlo… o de tomarlo.
La uva Sangiovese también tiene lo suyo; es una de las variedades más importantes de Italia y, desde hace siglos, ha sido el vino del día a día. Su nombre suele relacionarse con sanguis Jovis, que en latín significa “la sangre de Júpiter”. En la mitología griega, se decía que los dioses tenían en sus venas un fluido llamado icor, distinto de la sangre de los mortales, que los hacía divinos y poderosos. Júpiter, el dios principal de la mitología romana (equivalente a Zeus en la griega), estaba ligado al cielo, al orden y a la vida en la tierra. Así que llamar así a una uva era una forma de reconocer su importancia y su conexión con lo sagrado, pero también con lo humano.
Aunque suene muy épico, la realidad de esta uva es mucho más cercana: la Sangiovese siempre ha estado en comidas donde hay un lugar para alguien más, platos sencillos y conversaciones sin prisa. Tal vez por eso se siente tan natural en este contexto: no busca impresionar, busca acompañar.
La bodega Trerè es un proyecto familiar que ha sabido crecer con el tiempo sin perder el rumbo. Actualmente la propiedad y dirección del viñedo están en manos de Morena Trerè, que enaltece la experiencia y el conocimiento que se han ido heredando de generación en generación. Aquí no hay recetas industriales ni fórmulas rápidas: hay respeto por la tierra, prácticas orgánicas y la idea clara de que el vino se hace primero en el viñedo. Lôna Bôna es un reflejo de eso.
Al servirlo, este vino no se impone. El color es rojo brillante, ligero a la vista, de esos que no te intimidan. Al acercarlo a la nariz aparecen frutos rojos —piensa en arándanos— y un fondo que recuerda al campo después de un día largo: hierbas secas, tierra, aire limpio. Es jugoso, fácil de seguir tomando y muy honesto. No pide silencio ni análisis profundo; más bien se acomoda contigo y deja que el momento fluya.
Algo que me gusta mucho de este vino es que funciona como un puente. Entre pasado y presente, entre cultura y cotidianidad. Así como el arte romano no estaba pensado solo para museos, sino para plazas, caminos y edificios públicos, este Sangiovese se siente hecho para la vida diaria. Es como ese amigo que sabe mucho, pero nunca te corrige; alguien relajado, buen conversador, que se adapta a cualquier plan sin incomodar; esa persona que siempre suma y nunca estorba. Para esos momentos donde el vino no es el protagonista, pero sí un gran cómplice.
Para cerrar con broche de oro, el diseño de la etiqueta refuerza la intención de Trerè de vincular el vino con la producción artística de la región al colaborar con artistas locales y entendiendo la viticultura como una forma más de creación. Aquí la botella no solo guarda vino, también guarda un propósito: recordarnos que beber puede ser un acto sencillo, pero nunca vacío.
Lo recomendamos tomar:
1. Cena improvisada entre semana.
2. Comiendo una pizza casera de champiñones, aceitunas y un chorrito de aceite de oliva al final.
3. Viendo La grande bellezza en Prime Video.
***
1. Cena improvisada entre semana.
2. Comiendo una pizza casera de champiñones, aceitunas y un chorrito de aceite de oliva al final.
3. Viendo La grande bellezza en Prime Video.
***

Arlùs
· Uva: Albana.
· Región:
Emilia-Romaña, Italia.
· Temperatura:
10° a 12°C.
· Guarda: Hasta 5 años.
· Autor/a: Carlos.
· Disponible en: Exclusivo para miembros de Club Chidos. ¡Escríbenos si quieres más!

Escribir esta nota de cata fue un viaje fascinante. Al principio, pensé que sería complicado hablarles de Arlus pues me volví loco con toda la información que encontré -¡qué magnífico se ve a primera vista!-. Pero a medida que lo conocía más a fondo, descubrí la personalidad de este vino, el por qué no busca ser entendido desde el primer sorbo y más bien busca contarte la historia de su uva.
Quiero empezar por contarte que es la primera vez que tenemos esta variedad en Vinos Chidos, puede ser que no la conozcas pero no te preocupes, te platico sobre su historia de poco a poco.
La Albana es una uva blanca antigua, autóctona de la región Emilia-Romaña y lo más increíble es que fue la primera uva blanca en Italia en obtener una denominación de origen (Romagna Albana DOCG), algo complicado para una uva que no es tan fácil de manejar por su sensibilidad climática, fragilidad y manejo vinícola. ¡Nos salió especialita la Albana, eh!
¡Aquí es donde la magia de la bodega entra en acción! El mes pasado, te contamos de Treré, la bodega responsable de crear este vino y cuidar las uvas autóctonas de la región. Se cultiva en una zona con suelos arcillosos, con buen drenaje y contrastes térmicos, elementos perfectos para que la Albana alcance una máxima madurez. Si esta uva se cultiva en exceso o en suelos demasiado fértiles, podría darnos un vino “plano”.
Este tipo de uvas pueden presentar un reto para cuidar, por eso la mayor parte de las bodegas italianas han decidido trabajar con Chardonnay, Pinot Grigio o blends por la facilidad de la cosecha. Pero Treré ha decidido defender las uvas locales y apostar por la autenticidad del terroir; la Albana expresa autenticidad misma. 😼
Hoy en día, los vinos blancos tienden a ser fáciles de tomar y aromáticos para dar una buena impresión, pero Arlus sigue un camino diferente. Por todo lo que ya te conté, desarrolla más aromas, se siente equilibrado, tiene más cuerpo (algo poco convencional en los blancos), también se puede sentir algo mineral por el suelo de donde viene. Y el toque extra es que la vendimia de este uva es manual, la bodega cuida este detalle para que se sienta la perfección en cada botella.
No quiero que limites tu percepción a través de lo que yo te cuento, considera esto una guía en tu descubrimiento. No es una uva de moda, pero precisamente eso la hace chida, ¿no creen? Como un viejito con mucho que contar. 😼
Lo recomendamos tomar:
1. En una noche a solas, sin comida, solo tú y el vino.
2. Comiendo un pollito rostizado bien sabroso.
3. Viendo Interstellar en HBO Max o en Prime Video.
***
1. En una noche a solas, sin comida, solo tú y el vino.
2. Comiendo un pollito rostizado bien sabroso.
3. Viendo Interstellar en HBO Max o en Prime Video.
***
Pasta con Crema de Calabaza y Salvia
(plato fuerte)
(plato fuerte)
Esta receta marida con tu Lôna Bôna.
Ingredientes:
- 160g de pasta
- 300g de calabaza pelada y cortada en cubos pequeños
- 1 cebolla pequeña picada finamente
- 5 o 6 hojas de salvia fresca
- 30g de queso Parmigiano Reggiano rallado
- Caldo de verduras (opcional)
PROCEDIMIENTO:
1. En una sartén con un poco de aceite de oliva, sofríe la cebolla y la calabaza hasta que estén suaves. Añade un poco de agua o caldo si es necesario para que se suavice más.
2. Aplasta la mitad de la calabaza con un tenedor para crear una “crema” rústica.
3. En una olla cocina la pasta hasta que esté al dente.
4. Mientras la pasta se cocina, en una sartén pequeña con una gota de aceite, tuesta las hojas de salvia hasta que estén crujientes.
5. Mezcla la pasta con la crema de calabaza, añade el queso parmesano y un poco de agua de cocción de la pasta para unificar todo.
6. Sirve con las hojas de salvia crujientes por encima.